Corea del Sur urgió hoy a Corea del Norte a regresar al diálogo lo más pronto posible, luego que Pyongyang canceló la reunión binacional de alto nivel de este miércoles, y amenazó con la suspensión de la cumbre con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En un comunicado, el Ministerio de Unificación llamó al Norte a sentarse a la mesa de diálogo lo antes posible para la paz y prosperidad de la península coreana, refiriéndose a los acuerdos alcanzados durante la cumbre intercoreana del pasado 27 de abril.

El gobierno norcoreano informó que canceló el diálogo de alto nivel con el Sur en protesta por los ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos y amenazó con cancelar la reunión cumbre con Trump, prevista para el 12 de junio en Singapur.

La agencia de noticias norcoreana KCNA indicó que las autoridades surcoreanas junto con Estados Unidos, llevan a cabo los ejercicios aéreos conjuntos “Max Thunder 2018” desde el viernes pasado, a fin de hacer un ataque aéreo preventivo contra Corea del Norte.

Estos ejercicios iniciaron el pasado viernes 11, están previstos para durar dos semanas y en total participan unas 100 naves, incluyendo ocho F-22, aviones de combate capaces de evadir radares y un número sin especificar de bombarderos B-52 bombers y jets F-15K.

Previamente, Corea del Norte había dicho que se está replanteando además si seguir adelante con la cumbre entre Kim y Trump, debido a las propuestas planteadas desde Washington para que desmantele de golpe su programa nuclear.

Las dos Coreas anunciaron, el martes, la lista de los funcionarios que participarían en la reunión de este miércoles, entre los que se incluían aquellos a cargo del transporte, ferrocarriles, bosques y asuntos culturales.

Una despacho de KCNA, firmada por el vicecanciller Kim Kye-gwan, señala que la propuesta estadunidense “no supone un intento de solventar el problema a través del diálogo” y acusa a Washington de “tratar de imponer el destino de las derruidas Libia e Irak” a Corea del Norte.

“Funcionarios de Casa Blanca y la Secretaria de Estado incluyendo a John Bolton, asesor nacional de Seguridad, andan soltando afirmaciones sobre el llamado programa de desarme al estilo Libia”, explica la nota.

Esto hace referencia al acuerdo que Trípoli y Washington firmaron en 2003 y por el cual el régimen libio -derrocado merced al alzamiento de opositores y a los bombarderos aliados de 2011- eliminara su programa de armas de destrucción masiva y entregara su arsenal a cambio de incentivos económicos.

Ya no nos interesarán las conversaciones si solo intentan empujarnos unilateralmente a una esquina y obligarnos a abandonar las armas nucleares”, indicó Kim Kye-gwan, quien añadió “sería inevitable reconsiderar si respondemos a la próxima cumbre con Estados Unidos”.