Con la confirmación de Brett Kavanaugh, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos quedó constituida por cinco magistrados conservadores y cuatro liberales, una inclinación que podría ser decisiva en casos pendientes sobre migración, aborto o acción afirmativa.

Kavanaugh sustituye al magistrado Anthony Kennedy, quien fue designado por el presidente Ronald Reagan en 1987, pero quien se convirtió en el centro político del máximo tribunal: un voto “columpio” que ocasionalmente coincidía con los republicanos o con los demócratas.

El presidente del tribunal, John Roberts, designado por el presidente George W. Bush, ocupará el espacio de centro político del tribunal. Aunque vota con los conservadores la mayor parte del tiempo, Roberts apoyó la constitucionalidad del Obamacare, la Ley de Salud Asequible, en 2012.

Con la llegada de Kavanaugh, la corte queda integrada por cinco magistrados designados por presidentes republicanos: John Roberts, Clarence Thomas -el único afroestadunidense-, Samuel Alito, Neil Gorsuch y Kavanaugh, estos dos últimos nominados por el presidente Donald Trump.

Los otros cuatro fueron designados por mandatarios demócratas: Sonia Sotomayor (la única latina) y Elena Kagan, por Barack Obama; así como Stephen Bayer y Ruth Bader Ginsburg, ambos nominados por William Clinton.

Aunque la edad promedio del tribunal será ahora de 65.7 años, Kavanaugh será el tercer más joven del tribunal, con 53 años. Sólo Elena Kagan y Neil Gorsuch son más jóvenes, con 50 y 51 años, en forma respectiva. Los tres podrían permanecer en el tribunal durante otras tres décadas.

Los magistrados liberales que tienen probabilidades de jubilarse, aunque el mandato es vitalicio son la jueza Ginsburg, que tiene 85 años, y el juez Stephen Breyer, con 80 años.

Organizaciones liberales temen que si alguno de los magistrados más veteranos deciden retirarse durante la presidencia de Trump, la inclinación a la derecha del tribunal podría ser más marcada.