El secretario estadunidense de Estado, Mike Pompeo, desestimó este lunes el anuncio de Irán de que había detenido a 17 espías de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), incluso condenado a muerte a algunos, pues recordó que Teherán tiene un largo historial de mentiras.

“Es parte de su naturaleza de mentirle al mundo”, dijo Pompeo en una entrevista al canal de noticias Fox News, en la que pidió cautela. “Me gustaría tomar con un granito de sal cualquier aseveración iraní sobre las acciones que tomaron”, agregó.

Recordó que ocasionalmente, Irán anuncia detenciones de espías que, según dice, trabajan para países extranjeros, incluidos Estados Unidos e Israel. Tan sólo en abril pasado Teherán aseguró haber descubierto 290 espías de la CIA tanto dentro como fuera del país en los últimos años.

Poco antes el Ministerio de Inteligencia de Irán anunció el desmantelamiento de una red de espionaje de la CIA y la detención de 17 personas que habían sido reclutados para espiar las instalaciones nucleares y militares de la república islámica, incluso aseguró que algunos ya fueron sentenciados a muerte.

«Los espías identificados estaban trabajando en centros sensibles del sector privado en materia nuclear, económica, militar, de ciberseguridad e infraestructuras donde se encargaban de recabar información clasificada», indicó el comunicado del Ministerio de Inteligencia divulgado por Press TV.

La agencia iraní de noticias Tasnim publicó fotografías de algunos de los 17 espías de la CIA, así como varios documentos y perfiles de LinkedIn de los detenidos, en los que se identifica que algunos de ellos eran empleados de la embajada de Estados Unidos.

Las acusaciones de espionaje son comunes entre Teherán y Washington, pero en este momento el caso eleva aún más la tensión entre ambos países, tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear, el derribo de drones y la incautación de petroleros.

Irán detuvo el viernes pasado el petrolero británico “Stena Impero” con 23 personas a bordo cuando navegaba en aguas internacionales cerca del estrecho de Ormuz por violar las normas marítimas, casi dos semanas después de que Reino Unido incautó el petrolero iraní “Grace 1” en aguas de Gibraltar.