Alondra de la Parra, ímpetu que reta lo imposible

Alondra de la Parra, ímpetu que reta lo imposible

El impactante inicio de la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler es recurrente en la memoria de Alondra de la Parra. Fue una de las obras que, desde que era niña, germinaron su sueño de ser directora de orquesta y afirmaron su decisión de abrirse camino hasta convertirse en lo que hoy es: una mujer que pone en alto el nombre de México en los escenarios más prestigiosos del mundo.

El trayecto de Alondra hacia la cima es inspirador. Desde sus inicios surgieron voces que cuestionaron su capacidad de sobresalir en un ámbito que parecía estar reservado a los hombres. “Siempre ha estado ahí una resistencia muy activa en contra de lo que he hecho. Pero no veo este tipo de situaciones como obstáculos porque estoy concentrada en mis siguientes movimientos, en observar dónde pondré las manos para impulsarme, para continuar escalando y tender puentes para apoyar a quienes lo necesitan”, comenta en voz alta.

Sus manos al piano abren la puerta a la expectativa… Cada escena, cada músico, cada instrumento, envuelve al espectador en una cadenciosa atmósfera a la que se integran instantes efímeros que dejan ver la expresividad de la también mexicana Elisa Carillo, primera bailarina del Staatsballett de Berlín. Las sensaciones ascienden al ritmo de las vibrantes armonías de una de las obras más representativas de México: el Danzón no. 2 del maestro Arturo Márquez que él mismo enriqueció para la ocasión.

Así, ‘La Orquesta Imposible’, gestada por Alondra en los momentos más álgidos de la pandemia y producida en colaboración con Deutsche Welle, no sólo ha hecho palpitar a miles de corazones en diferentes partes del orbe a través de los medios digitales, también ha logrado generar importantes recursos económicos que estimulan acciones encaminadas a poner un alto a la violencia, y que favorezcan el desarrollo de las mujeres y de la infancia en México.

“La música, en especial, estimula la imaginación, la creatividad y la abstracción matemática; fomenta el respeto a uno mismo y a los demás, la disciplina, el orden y, sobre todo, la generosidad”
Alondra de la Parra
Dos semanas después de su presentación mundial, ‘La Orquesta Imposible’ entregó 7.5 millones de pesos en donativos a seis proyectos de las fundaciones Fondo Semillas y Save the Children México. “Todo el motor del proyecto siempre fue ayudar”, realza Alondra desde su domicilio en Berlín.

Lenguaje universal
Para la directora mexicana es fundamental que todos entendamos que las artes deben ser parte instrumental del desarrollo humano. “La música -en especial- estimula la imaginación, la creatividad y la abstracción matemática; fomenta el respeto a uno mismo y a los demás, la disciplina, el orden y, sobre todo, la generosidad”. El compromiso con la educación es parte del ADN de Alondra y una constante reflejada en su apoyo a jóvenes para que logren sus estudios como directores de orquesta. Bajo esa perspectiva planea convertir a México en sede de un festival que reúna a los mejores músicos del mundo y que abra más oportunidades para la juventud.

Resulta inevitable sentir entusiasmo al escuchar las palabras de Alondra y ver sus expresiones por medio de zoom. Este acercamiento la lleva a reflexionar sobre lo mucho que la tecnología ha enriquecido nuestras vidas y que, de no haber sido por la contingencia mundial, seguiríamos desaprovechando su enorme potencial.

Alondra apunta que ‘La Orquesta Imposible’ es un ejemplo perfecto de cómo la tecnología es un elemento de cohesión. “Gracias a las plataformas de videoconferencias pude convocar a excelentes amigos y músicos extraordinarios, a mantener comunicación con ellos, enviarles sus partituras, ensayar, supervisar las grabaciones que se realizaron en seis ciudades diferentes… Después la posproducción, la edición. Aprendí mucho en el proceso”.

Ese trabajo descomunal queda de manifiesto en una producción de calidad excepcional que, al mismo tiempo, logró conservar la esencia humana, un factor por demás relevante para Alondra en el presente y en el futuro. “No tengo interés de alejarme de lo acústico, de la magia que se da entre los músicos y sus instrumentos, de la resonancia de la voz humana. Pero, [aprovecharé] todo lo que la tecnología pueda hacer para facilitar, enriquecer y llevar la música a más gente”, asegura al preguntarle sobre la posibilidad de repetir la hazaña de dirigir a distancia.

“No tengo interés en alejarme de lo acústico, de la magia que se da entre los músicos y sus instrumentos, de la resonancia de la voz humana. Pero, [aprovecharé] todo lo que la tecnología pueda hacer para facilitar, enriquecer y llevar la música a más gente”

“Todo el esfuerzo que realizamos es irrepetible porque el contexto fue único. Lo que sí me gustaría es que ‘La Orquesta Imposible’ se vuelva un equipo que cada año o dos escoja una causa filantrópica que impulse un proyecto de gran calidad”, subraya.

Por ahora, Alondra alista su debut en la Orchestra Sinfonica di Milano Giuseppe Verdi. Nada le alegra más que retomar la batuta en el plano físico después de dejarla descansar por meses debido al confinamiento. Eso sí, quedará marcada en su corazón esta etapa de introspección que la acercó otra vez al piano: su instrumento, su punto de partida en el universo de la música orquestal… Sin ninguna otra intención más allá que disfrutar tocarlo en la intimidad de su hogar.

Los sueños de Alondra de la Parra son tan grandes como su cariño por México y su admiración por el talento que emana del país; tan grandes como su respeto al virtuosismo de los compositores latinoamericanos, y como sus ganas de contribuir a crear una sociedad más justa y equitativa… Tan grandes como la fuerza que le infunde el amor por sus hijos, a quienes todos los días enseña, con su disruptiva forma de hacer las cosas y logros, que no hay imposibles.

Artículo originalmente publicado en la Edición Especial de Forbes Life en Noviembre 2020.