Una nueva escalada de violencia entre Tailandia y Camboya ha dejado al menos 14 personas muertas, la mayoría civiles, tras enfrentamientos armados registrados este jueves en la zona limítrofe entre ambos países. La disputa, de origen histórico, derivó en intensos combates en varias provincias fronterizas, incluyendo ataques aéreos y el cruce de acusaciones entre ambos gobiernos.
Los choques armados se presentaron en al menos seis puntos de las regiones tailandesas de Surin, Ubon Ratchathani y Buriram, donde las fuerzas de ambos países desplegaron artillería pesada. Según el Ejército tailandés, tropas camboyanas iniciaron el fuego en Surin, donde seis soldados de Nom Pen habrían sido detectados cerca de una base militar con armas de alto calibre, incluyendo lanzacohetes.
En respuesta, el gobierno de Tailandia confirmó haber lanzado ofensivas aéreas sobre dos objetivos militares en territorio camboyano. No obstante, desde Camboya, el exmandatario y actual presidente del Senado, Hun Sen, aseguró que fue Bangkok quien comenzó las hostilidades.
El portavoz del Ministerio de Defensa camboyano, teniente general Maly Socheata, declaró que su país no tuvo otra opción más que ejercer su derecho a la defensa ante lo que calificó como una “agresión militar brutal” por parte de Tailandia.
El conflicto se intensificó luego de que, un día antes, un soldado tailandés perdiera una pierna al pisar una mina en una zona cuya soberanía está en disputa. Como respuesta, el primer ministro interino tailandés, Phumtham Wechayachai, ordenó retirar al embajador en Camboya y expulsar al diplomático camboyano en Bangkok.
Los roces entre ambas naciones no son nuevos. En mayo pasado, un soldado camboyano murió tras un intercambio de disparos, lo que elevó la tensión en una frontera delimitada en 1907 durante el periodo colonial francés. Desde entonces, ambos países han reforzado su presencia militar en áreas donde sus reclamaciones territoriales se superponen.



