El enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, arribó a Israel el jueves para abordar el agravamiento de la crisis humanitaria en Gaza, donde la cantidad de palestinos fallecidos mientras buscan ayuda continúa aumentando. La Casa Blanca informó que Witkoff, junto con el embajador estadounidense Mike Huckabee, inspeccionará la distribución de alimentos en Gaza este viernes.
En las últimas 24 horas, al menos 91 palestinos murieron y más de 600 resultaron heridos intentando obtener ayuda, según el Ministerio de Salud de Gaza. Entre las víctimas se incluyen 54 personas que fallecieron mientras esperaban alimentos en el norte de Gaza, cerca del cruce de Zikim.
El ejército israelí indicó que palestinos rodearon camiones con ayuda humanitaria, lo que llevó a que sus soldados realizaran disparos de advertencia hacia la multitud. Sin embargo, negaron conocimiento de heridos causados por el fuego israelí. Un funcionario de seguridad, que pidió anonimato, señaló que los disparos provinieron desde dentro de la multitud y fueron producto de enfrentamientos entre palestinos que buscaban acceder a la ayuda.
El jueves se vivieron escenas de caos y desesperación cuando decenas de palestinos corrieron hacia paquetes de alimentos lanzados desde el aire en Zawaida, una ciudad del centro de Gaza. Debido al cierre de cruces fronterizos y la grave inseguridad alimentaria en la Franja, las organizaciones de ayuda han optado por esta vía para entregar suministros. Estas entregas aéreas han provocado estampidas y peleas entre personas hambrientas que compiten por recibir los paquetes.
Aunque se realizan lanzamientos desde el aire, la ayuda que llega a Gaza es insuficiente comparada con los 500 a 600 camiones diarios que las organizaciones humanitarias consideran necesarios. El organismo israelí encargado de coordinar la ayuda informó que el miércoles ingresaron 270 camiones a Gaza y se lanzaron 32 paquetes desde el aire.
Organismos internacionales advierten que Gaza ha estado al borde de la hambruna durante dos años, y que la prolongada suspensión total de ayuda durante más de dos meses ha llevado al desarrollo de la peor crisis alimentaria en la región.



