Colombia enfrenta un nuevo desafío en materia de seguridad tras los ataques que dejaron 20 muertos y más de 80 heridos, incluyendo un atentado con coche bomba en Cali y el derrumbe de un helicóptero de la Policía Antinarcóticos en Antioquia. Estos hechos han generado un intenso debate sobre la efectividad de las políticas de “paz total” implementadas por el presidente Gustavo Petro.
El procurador general del país, Gregorio Eljach, advirtió al mandatario que la búsqueda de la paz, aunque loable, no puede comprometer la seguridad ni la vida de los colombianos. “Casi todos los presidentes de las últimas décadas han intentado buscar la paz, pero ello no puede hacerse a expensas de la seguridad de la nación”, expresó Eljach.
El derrumbe del helicóptero ocurrió en una zona rural de Amalfi, Antioquia, aparentemente tras un ataque con dron, y provocó la muerte de trece policías. Petro confirmó que la víctima más reciente fue el piloto, capitán Francisco Javier Merchán, e indicó que los responsables serían disidencias de las antiguas FARC vinculadas al narcotráfico.
Por su parte, el atentado con un camión bomba en Cali, en las inmediaciones de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, dejó siete muertos y 79 heridos, de los cuales 37 ya recibieron alta médica.
Estos hechos han intensificado la discusión sobre el balance entre negociación con grupos armados ilegales y la garantía de seguridad pública en Colombia, poniendo en jaque la política de “paz total” del gobierno de Petro.



