Este domingo, Ucrania conmemoró su 34º Día de la Independencia, marcado por la guerra que ha comenzado hace tres años y medio con la invasión rusa. Las celebraciones fueron sobrias debido a la amenaza constante de ataques y al contexto de conflicto que sigue afectando al país.
El presidente Volodímir Zelenski afirmó que Ucrania no es una víctima, sino una nación en resistencia, ofreciendo cooperación, alianzas y capacidades defensivas avanzadas. A pesar de la conmemoración, la población siente la tensión de la guerra: muchos soldados y civiles participaron en actividades locales, mientras veteranos y familiares de militares caídos recordaban los sacrificios realizados.
Las esperanzas de paz se perciben lejanas, ya que se considera que Rusia sigue determinada a socavar la independencia ucraniana. Expertos y ciudadanos destacan que, aunque se han logrado avances en defensa, la soberanía del país sigue siendo frágil y depende del apoyo continuo al ejército para garantizar la supervivencia de la nación.



