El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) advirtió que, si México no logra frenar la creciente prevalencia de sobrepeso y obesidad en niñas, niños y adolescentes, el costo acumulado para el país podría ascender a 42 mil millones de pesos en las próximas décadas, equivalente al 1.1% del Producto Interno Bruto (PIB).
La advertencia se desprende del informe “Alimentando el negocio: Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia”, que analizó datos de más de 190 países y colocó a México entre las naciones con mayores índices de obesidad infantil a nivel global. Según el estudio, entre 2020 y 2023 el 36.5% de los escolares y el 40.4% de los adolescentes mexicanos presentaron sobrepeso u obesidad.
Uno de los factores más preocupantes es el alto consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, que representan hasta el 40% de las calorías diarias ingeridas por la niñez mexicana. Estos productos, fabricados a partir de ingredientes refinados y aditivos, suelen contener grandes cantidades de azúcares añadidos, sal, cereales refinados y grasas poco saludables. Además, su atractivo diseño, publicidad y mercadotecnia los convierten en opciones altamente consumidas pese a sus riesgos nutricionales.
Para contrarrestar esta situación, el gobierno mexicano implementó recientemente la prohibición de venta y distribución de alimentos ultraprocesados con alto contenido de sal, azúcar y grasas en las escuelas públicas, medida que beneficiará a más de 34 millones de estudiantes de nivel básico y medio superior al mejorar su entorno alimentario.
Unicef celebró este avance, pero subrayó que son necesarias acciones más amplias y coordinadas. Entre las medidas urgentes que propone destacan:
- Políticas integrales y de cumplimiento obligatorio que incluyan un etiquetado claro, restricciones a la publicidad y aplicación de impuestos a productos poco saludables.
- Campañas de concientización para impulsar cambios de comportamiento y empoderar a familias y comunidades en la exigencia de entornos alimentarios más sanos.
- Reforzar la prohibición de venta y promoción de productos ultraprocesados en entornos escolares.
- Blindar los procesos regulatorios frente a la injerencia de la industria alimentaria.
- Ampliar los programas de protección social que garanticen a las familias en situación vulnerable el acceso a alimentos nutritivos y asequibles.
La organización internacional hizo un llamado a los gobiernos, la sociedad civil y al sector privado para trabajar en conjunto y frenar una crisis que no solo compromete la salud de millones de niñas y niños, sino que también amenaza el desarrollo económico y social de México en los próximos años.



