Asesinato de Charlie Kirk expone fallas en seguridad de eventos políticos universitarios

Por Redacción AAMX
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El reciente asesinato del influencer conservador Charlie Kirk en una universidad de Utah ha puesto de relieve las vulnerabilidades en la protección de eventos políticos, incluso cuando participan figuras conocidas pero sin el nivel de protección de funcionarios electos. Kirk, de 31 años, fue atacado mientras hablaba frente a más de 3.000 personas durante un debate organizado por Turning Point USA, su propia organización política sin fines de lucro.

Según expertos en seguridad, el evento contaba con un equipo de seguridad cercano a Kirk y seis agentes del campus, pero carecía de medidas que cubrieran el perímetro exterior y los tejados circundantes. Las autoridades creen que el tirador disparó desde un tejado, aprovechando el terreno elevado que le ofrecía una línea de fuego directa hacia la carpa donde se encontraba el orador.

Exagentes del Servicio Secreto coincidieron en que un evento al aire libre, con grandes multitudes y limitaciones en el personal de seguridad, presenta riesgos significativos. “No tenían seguridad perimetral ni elementos de respuesta contra francotiradores. Estaban completamente expuestos”, señaló Joseph LaSorsa, quien protegió a tres presidentes durante su carrera.

El incidente tiene paralelismos con el intento de asesinato de Donald Trump en Pensilvania el año pasado, donde un joven armado subió a un edificio cercano y abrió fuego durante un evento político. En el caso de Kirk, las investigaciones continúan y el FBI difundió imágenes de una “persona de interés” mientras las autoridades rastrean al pistolero, quien utilizó un rifle de cerrojo de alta potencia.

Los expertos también señalaron que, aunque Kirk no era un funcionario público, la creciente violencia política convierte a cualquier figura vinculada al debate político —incluso influencers— en un posible objetivo. La ley reciente de Utah permite portar armas en campus universitarios a personas con permisos válidos, lo que aumenta los riesgos en este tipo de eventos.

El tiroteo ha generado un debate sobre la necesidad de reforzar la seguridad en actos políticos, particularmente en espacios universitarios donde el acceso es amplio y la protección limitada. Especialistas advierten que la exposición de los oradores a ataques desde posiciones elevadas, la falta de control de acceso y la ausencia de detectores de metales crean condiciones que podrían repetirse si no se implementan protocolos más estrictos.

Este trágico hecho subraya la dificultad de garantizar la seguridad de personalidades políticas fuera del ámbito gubernamental, así como la urgente necesidad de revisar los procedimientos en universidades y otros espacios públicos que reciben grandes multitudes.

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