El sur de California vivió su temporada navideña más lluviosa en décadas, con intensas tormentas que convirtieron carreteras en ríos de lodo, provocaron deslaves y afectaron viviendas.
A pesar de la disminución de la lluvia en Los Ángeles, el Servicio Meteorológico advirtió que persiste el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra. Mike Wofford, meteorólogo del Servicio Meteorológico Nacional en la ciudad, señaló que “aún no estamos completamente fuera de peligro, pero en gran medida, lo peor ha pasado”.
Las autoridades reportaron rescates de más de 100 personas en el condado de Los Ángeles, incluyendo 21 extraídas de autos varados por un helicóptero, y más de 350 accidentes de tránsito. En Wrightwood, un pueblo montañoso de 5.000 habitantes, las lluvias transformaron las calles en ríos de lodo y escombros, dejando autos enterrados hasta las ventanas y una vivienda con cerca de 1,2 metros de lodo en su interior.
En Lytle Creek, la fuerza del agua destruyó un puente, bloqueando el tráfico hacia un vecindario, aunque para el viernes los residentes pudieron atravesar los escombros a pie.
El Servicio Meteorológico reportó que en el centro de Los Ángeles se registraron 7,6 centímetros de lluvia en tres días, mientras que las zonas montañosas alcanzaron hasta 30 centímetros, marcando la temporada más húmeda en 54 años.



