Detención de Maduro provoca posturas encontradas entre políticos mexicanos

Por Redacción AAMX
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La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y los ataques realizados en Venezuela provocaron reacciones encontradas entre la clase política mexicana, evidenciando una profunda división sobre la intervención de Estados Unidos y sus implicaciones internacionales.

Desde redes sociales y comunicados oficiales, diversas figuras de Morena y del PAN fijaron posturas opuestas. Por un lado, legisladores y funcionarias afines al gobierno mexicano condenaron la operación militar, mientras que dirigentes y representantes de la oposición celebraron la captura del mandatario venezolano y la calificaron como un avance hacia la democracia.

La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, rechazó de manera categórica la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano, al considerar que se trata de una violación al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas. En un pronunciamiento oficial, sostuvo que México ha mantenido históricamente una política exterior basada en la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de las controversias, principios establecidos en el artículo 89 de la Constitución. Afirmó que el Senado respalda la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien llamó a resolver los conflictos internacionales únicamente por la vía política y diplomática, e instó a la ONU a asumir un papel activo para preservar la paz en la región.

En la misma línea, la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Lenia Batres Guadarrama, expresó su respaldo a la presidenta Sheinbaum y manifestó su rechazo a lo que calificó como una violación a la soberanía de Venezuela. En redes sociales, reiteró la necesidad de respetar la Carta de las Naciones Unidas y de restituir la paz en el continente, luego de que el presidente Donald Trump anunciara públicamente la captura de Maduro y su traslado fuera del país tras un ataque militar.

El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, fue uno de los primeros legisladores en reaccionar y calificó a Nicolás Maduro como un “prisionero de guerra”. Señaló que la detención representa una agresión grave contra una nación hermana y una violación a su independencia y soberanía. El legislador recordó que en el pasado había advertido que los señalamientos sobre una crisis humanitaria en Venezuela buscaban justificar una intervención militar extranjera.

En contraste, la senadora del PAN, Lilly Téllez, celebró abiertamente la captura del mandatario venezolano. En sus publicaciones afirmó que se trata de la caída de un “dictador narcoterrorista” y lo consideró un hecho histórico que representa una esperanza para el pueblo venezolano. Además, aseguró que la detención de Maduro supone un golpe para quienes, a su juicio, han sido sus cómplices en México.

La dirigencia nacional del PAN, encabezada por Jorge Romero, también se pronunció a favor de lo ocurrido y calificó el hecho como el fin de una “narco tiranía”. En un comunicado, el partido sostuvo que el régimen venezolano canceló las libertades democráticas y se transformó en una red criminal vinculada al narcotráfico, lo que habría profundizado la pobreza, provocado el exilio de millones de personas y derivado en la persecución de opositores políticos. Acción Nacional llamó a una transición pacífica que permita al pueblo venezolano elegir libremente su futuro, exigió la liberación de los presos políticos y reiteró su solidaridad con la población del país sudamericano.

En la Cámara de Diputados, el vicecoordinador del PAN, Héctor Saúl Téllez, afirmó que la captura de Maduro representa un paso hacia la libertad y la democracia en Venezuela. Señaló que, tras este hecho, debe impulsarse una transición transparente que restablezca la gobernanza legítima, garantice justicia para las víctimas y siente las bases de un Estado de derecho. Para el legislador, la intervención estadounidense no debe verse como un punto final, sino como el inicio de un proceso que conduzca a la estabilidad y a la recuperación democrática del país.

Las posturas encontradas reflejan no solo la polarización interna en México, sino también el debate más amplio sobre el respeto a la soberanía, la legalidad internacional y el papel de las potencias en los conflictos de América Latina.

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