La relación entre Estados Unidos y sus aliados en la OTAN enfrenta tensiones por la intención de Washington de adquirir Groenlandia, la isla ártica que es territorio autónomo de Dinamarca. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció que se reunirá con funcionarios daneses la próxima semana para tratar el tema, luego de que la administración de Donald Trump reafirmara que considera estratégico controlar la isla debido a la amenaza de China y Rusia en la región.
Trump ha sugerido incluso que no descarta el uso de la fuerza militar, aunque Rubio aclaró que la intención principal es la compra de Groenlandia y no una acción bélica. La propuesta ha generado inquietud en Dinamarca, cuyo gobierno advirtió que cualquier intento de anexión podría poner en riesgo la membresía del país en la OTAN. Otros miembros de la alianza, incluidos Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y Reino Unido, respaldaron a Dinamarca y subrayaron que Groenlandia pertenece a su pueblo.
Analistas destacan que la adquisición estadounidense no aportaría ventajas de seguridad adicionales, ya que Estados Unidos ya goza de amplias facilidades militares en bases danesas y acceso a Groenlandia a través de acuerdos existentes. Además, señalan que una acción de este tipo podría erosionar la percepción internacional del respeto al estado de derecho y generar un precedente negativo para la soberanía de otros territorios.
Dinamarca y Groenlandia han solicitado reuniones con Estados Unidos para abordar la situación y han advertido que la anexión podría terminar con los acuerdos militares vigentes. La comunidad internacional observa con preocupación los posibles efectos de cualquier intento de cambio de soberanía sobre la estabilidad en la región ártica y el futuro de la cooperación dentro de la OTAN.



