Fuerzas de Estados Unidos interceptaron y aseguraron un nuevo petrolero en el mar Caribe, como parte de las acciones del gobierno de Donald Trump contra embarcaciones sancionadas que transportan crudo venezolano. Se trata del buque Olina, el quinto incautado en el marco de la estrategia estadounidense para controlar el flujo de petróleo procedente de Venezuela.
De acuerdo con el Comando Sur de Estados Unidos, la operación se realizó antes del amanecer del viernes y fue ejecutada por elementos del Cuerpo de Infantería de Marina y la Armada, quienes partieron del portaaviones USS Gerald R. Ford, desplegado desde hace varios meses en el Caribe. Posteriormente, la Guardia Costera asumió el control del navío.
Autoridades estadounidenses difundieron imágenes en redes sociales donde se observa a un helicóptero aterrizando sobre el petrolero y a personal militar realizando inspecciones en cubierta e ingresando al interior de la embarcación. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, señaló que el Olina forma parte de la llamada “flota fantasma” y era sospechoso de transportar petróleo sujeto a embargo, tras haber salido de Venezuela con la intención de evadir la vigilancia estadounidense.
Según Washington, la incautación se inscribe en un esfuerzo más amplio para controlar la producción, refinación y distribución de hidrocarburos venezolanos, luego de la destitución de Nicolás Maduro en una operación militar previa. Especialistas en monitoreo marítimo, como Samir Madani, de TankerTrackers.com, indicaron que al menos 16 petroleros abandonaron recientemente la costa venezolana, pese a la cuarentena naval impuesta por Estados Unidos para frenar actividades comerciales de buques sancionados. El Olina habría sido uno de ellos.
Registros oficiales señalan que el buque ya había sido sancionado anteriormente por transportar petróleo ruso bajo el nombre Minerva M y que estaba registrado en Panamá. Aunque actualmente navega con bandera de Timor-Leste, aparece en bases de datos internacionales como una embarcación con bandera falsa. Además, su propiedad y administración fueron transferidas en julio pasado a una empresa con sede en Hong Kong.
Datos de seguimiento marítimo indican que el Olina dejó de transmitir su ubicación en noviembre pasado, cuando se encontraba al norte de la costa venezolana, y desde entonces operaba con su sistema de localización apagado. Se estima que transporta alrededor de 707 mil barriles de crudo, cuyo valor superaría los 42 millones de dólares a precios actuales.
Mientras que el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional han presentado la acción como un operativo de cumplimiento de la ley, funcionarios de la administración Trump han reconocido que estas incautaciones también buscan generar recursos para la reconstrucción de la industria petrolera venezolana. El propio presidente estadounidense afirmó que ambos países trabajan conjuntamente en la modernización de la infraestructura energética de Venezuela.
El gobierno de Estados Unidos anticipó que planea vender entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano incautado, destinando los ingresos tanto a ciudadanos estadounidenses como venezolanos, y no descartó que este esquema se mantenga a largo plazo, en paralelo a planes de inversión privada por hasta 100 mil millones de dólares en el sector energético del país sudamericano.



