En México, la depresión afecta a más de 3.6 millones de personas adultas; sin embargo, en una proporción considerable de los casos esta enfermedad mental no es detectada ni atendida de manera oportuna, lo que representa un serio problema de salud pública. Especialistas advierten que más del 50 por ciento de quienes la padecen no reciben ningún tipo de atención, y algunos estudios incluso elevan esta cifra hasta el 70 por ciento de pacientes sin tratamiento adecuado.
El psiquiatra Alonso Morales Rivero, especialista del Centro Médico ABC, explicó que la depresión no debe confundirse con la tristeza cotidiana, ya que se trata de un trastorno clínico que afecta de forma directa la funcionalidad de las personas y puede incluir pensamientos suicidas. Señaló que esta enfermedad se caracteriza principalmente por un estado de ánimo persistentemente bajo y por la anhedonia, es decir, la pérdida de la capacidad de experimentar placer.
De acuerdo con el especialista, para que exista un diagnóstico clínico los síntomas deben mantenerse por al menos dos semanas y manifestarse de manera constante. Entre los signos más frecuentes se encuentran las alteraciones en el apetito, dificultades cognitivas como problemas de concentración, sentimientos intensos y prolongados de culpa o minusvalía, así como ideas recurrentes relacionadas con la muerte o el suicidio.
Morales Rivero subrayó que la diferencia entre la tristeza normal y la depresión radica en el impacto que tiene sobre la vida diaria. Mientras que la tristeza es una emoción esperable ante situaciones adversas, la depresión implica una pérdida significativa de funcionalidad y del disfrute de actividades que antes resultaban satisfactorias.
Las estadísticas muestran que la depresión tiene una mayor prevalencia en mujeres, con una incidencia hasta tres veces superior a la registrada en hombres, particularmente en el grupo de edad de 40 a 59 años. Además, este padecimiento ocupa el primer lugar como causa de discapacidad en mujeres mexicanas y el noveno en hombres, lo que evidencia su impacto social y económico.
A pesar de estas cifras, la atención sigue siendo limitada. Datos oficiales indican que millones de personas han experimentado síntomas depresivos en algún momento de su vida, pero solo una minoría accede a tratamiento farmacológico o psicoterapéutico adecuado, lo que incrementa el riesgo de que la enfermedad se vuelva crónica y afecte de manera severa la calidad de vida.
El especialista también señaló que el estigma continúa siendo una de las principales barreras para la atención en salud mental, tanto para los pacientes como para los profesionales del área, lo que contribuye a la desinformación y al retraso en la búsqueda de ayuda. Añadió que la pandemia de covid-19 intensificó la prevalencia de la depresión a nivel mundial, con mayor impacto en adultos jóvenes y en personas mayores de 65 años.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la detección temprana desde el primer nivel de atención médica y a normalizar el cuidado de la salud mental, destacando que la depresión es una enfermedad con diagnóstico, tratamiento y pronóstico favorable cuando se atiende de manera adecuada.








