Inconformidad social marca la cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026

Por Redacción AAMX
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A las afueras del Auditorio Nacional, frente al reloj que contabiliza los días para el arranque de la Copa del Mundo de 2026, comerciantes, estudiantes y habitantes de zonas cercanas al estadio Azteca realizaron una manifestación para expresar su rechazo a las afectaciones que, aseguran, ha generado la organización del torneo en la Ciudad de México.

Las y los inconformes denunciaron el retiro de vendedores ambulantes, la falta de agua en colonias aledañas al Coloso de Santa Úrsula y el proceso de transformación urbana que, a su decir, prioriza el turismo y los intereses inmobiliarios por encima de quienes han vivido y trabajado históricamente en la zona.

Durante la protesta, comerciantes señalaron que el Mundial ha significado la pérdida de fuentes de ingreso sin alternativas viables. Una de las participantes, vendedora de flores desde hace más de cuatro décadas sobre Calzada de Tlalpan, afirmó que las supuestas oportunidades laborales derivadas del evento no compensan el despojo que enfrentan. Aseguró que, una vez concluido el torneo, las comunidades afectadas permanecerán con los mismos problemas, pero sin su sustento económico.

Los manifestantes aclararon que no rechazan las mejoras urbanas asociadas al Mundial, sino la manera en que las autoridades han ejecutado las decisiones. Denunciaron que las opciones de reubicación ofrecidas a los comerciantes se encuentran en zonas poco accesibles o sin condiciones para mantener sus ventas, lo que consideran una violación a sus derechos laborales.

Como parte de la movilización, una pancarta acusó a distintos actores públicos y privados de desplazar a la población local, lo que provocó el cierre parcial de Paseo de la Reforma. Entre consignas, se escucharon mensajes a favor del comercio local y reclamos por el uso de recursos hídricos en medio de la escasez que enfrentan varias colonias.

Al cierre de la protesta, representantes de organizaciones civiles señalaron que la promesa de una derrama económica incluyente no se ha cumplido y exigieron respeto a los derechos de las comunidades afectadas, así como garantías reales para que comerciantes y vecinos puedan permanecer en la zona una vez que concluya el evento deportivo.

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