Cientos de miembros de la Guardia Nacional en Mississippi y Tennessee trabajaron este jueves para despejar escombros y asistir a personas atrapadas en automóviles o casas sin electricidad, mientras la región se prepara para una nueva ráfaga de aire ártico que se espera llegue el viernes.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las temperaturas podrían descender a mínimos históricos en ciudades como Nashville, donde más de 85.000 hogares y negocios seguían sin electricidad cinco días después de la tormenta que cubrió gran parte del este de Estados Unidos con nieve y hielo.
Al menos 80 personas han muerto por el frío extremo desde Texas hasta Nueva Jersey, y casi la mitad de estas muertes se registraron en Tennessee, Mississippi y Luisiana. Muchos residentes, poco acostumbrados a condiciones de frío intenso, quedaron aislados sin alimentos, medicamentos ni electricidad. Equipos de emergencia han realizado visitas domiciliarias para asegurar el bienestar de las personas afectadas.
La recuperación ha sido complicada: más de 300.000 hogares y negocios permanecieron sin electricidad el miércoles, principalmente en Mississippi y Tennessee. Las cuadrillas de reparación trabajan sin descanso; Nashville Electric Service, por ejemplo, reportó 963 electricistas desplegados para restaurar el servicio tras la caída de cientos de postes.
Las autopistas Interestatales 55 y 22 permanecieron cerradas mientras se retiraban árboles y escombros. En Mississippi, unos 500 elementos de la Guardia Nacional ayudaron a despejar carreteras, y en Tennessee, 170 soldados y aviadores asistieron a más de 200 personas atrapadas, además de trasladar a trabajadores de emergencia y personal médico.
Se habilitaron alrededor de 60 centros de acogida en Mississippi, aunque no fueron suficientes para todas las comunidades afectadas. En Batesville, por ejemplo, 7.500 personas aún enfrentaban cortes de electricidad y carreteras resbaladizas.
Las autoridades advierten que el frío persistirá en el este de Estados Unidos hasta febrero, con posibilidades de nieve intensa en las Carolinas, Virginia y noreste de Georgia, así como nevadas limitadas en la costa este, desde Maryland hasta Maine. La Universidad de Mississippi canceló clases por segunda semana consecutiva debido a los daños y las condiciones extremas.
El desastre ha expuesto la vulnerabilidad de algunas zonas del sur, con familias improvisando fuentes de agua y calefacción, mientras continúan los esfuerzos por restaurar los servicios esenciales y garantizar la seguridad de la población.




