El Gobierno de Cuba advirtió que el país enfrenta un panorama energético crítico ante la posibilidad de un desabastecimiento severo de combustible, situación que se agravó tras la interrupción del suministro procedente de Venezuela, principal aliado energético de la isla en los últimos años.
En una comparecencia televisiva poco habitual, el presidente Miguel Díaz-Canel reconoció que la coyuntura es especialmente complicada y anticipó un periodo de fuertes dificultades para la población. Explicó que, desde diciembre pasado, Cuba no ha recibido cargamentos de combustible del exterior y que gran parte de la generación eléctrica basada en diésel y fueloil se encuentra detenida, lo que representa cerca del 40 por ciento de la matriz energética nacional.
De acuerdo con estimaciones independientes, durante 2025 el petróleo venezolano cubrió alrededor del 30 por ciento de las necesidades energéticas de la isla, mientras que cerca de dos terceras partes del combustible requerido por el país deben importarse. Ante este escenario, las autoridades han decidido destinar la limitada generación eléctrica disponible a actividades económicas esenciales, como el riego agrícola y el funcionamiento de entidades productivas durante el día.
El mandatario no precisó una estrategia concreta para evitar un colapso energético, aunque aseguró que el gobierno mantiene gestiones para restablecer el ingreso de combustible y que no renunciará a buscar proveedores externos. Reconoció que el bloqueo petrolero tendrá efectos severos en sectores clave como la producción y transporte de alimentos, el sistema de salud, la educación, el transporte público, el turismo y la actividad económica en general.
Díaz-Canel señaló que, frente a esta situación, se han activado medidas de emergencia inspiradas en las directrices aplicadas durante el llamado Periodo Especial, tras la caída del bloque soviético. Entre ellas, volvió a mencionarse la denominada “opción cero”, un plan de supervivencia pensado para un escenario sin petróleo importado, que en el pasado implicó racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, uso de tracción animal, carbón vegetal y transporte no motorizado, aunque ahora con adecuaciones al contexto actual.
La crisis energética que atraviesa Cuba se arrastra desde mediados de 2024, debido a las constantes fallas en centrales termoeléctricas obsoletas y a la falta de divisas para importar combustibles. A ello se sumó el impacto del operativo estadounidense en Caracas del 3 de enero, que significó la pérdida de un suministro estratégico para La Habana.
Expertos estiman que Cuba requiere alrededor de 110 mil barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades, de los cuales Venezuela aportó cerca de 30 mil durante 2025. La presión internacional se intensificó el 29 de enero, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden que amenaza con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla.
Especialistas advierten que, de no concretarse nuevos envíos, la situación podría deteriorarse aún más en los próximos meses. En lo que va del año, Cuba sólo ha recibido un cargamento de crudo, procedente de México, con aproximadamente 86 mil barriles, una cantidad insuficiente para revertir la crisis energética que enfrenta el país.




