El sistema sanitario de Cuba enfrenta una situación crítica derivada de la escasez de combustible, los constantes cortes de electricidad y las dificultades para recibir insumos médicos, lo que ha complicado seriamente la atención a pacientes en hospitales y centros de salud.
El ministro de Salud, José Ángel Portal Miranda, reconoció que las limitaciones energéticas han impactado directamente en los servicios médicos, ya que la falta de combustible afecta la operación de ambulancias y el traslado de pacientes, además de provocar interrupciones en el funcionamiento de equipos esenciales.
Las autoridades también señalaron que la suspensión de vuelos que transportaban suministros médicos ha agravado el desabasto, lo que reduce la capacidad del país para garantizar tratamientos y medicamentos necesarios.
Se estima que alrededor de cinco millones de personas con enfermedades crónicas podrían enfrentar afectaciones en sus terapias. Entre ellos se encuentran unos 16 mil pacientes que requieren radioterapia y más de 12 mil que dependen de quimioterapia, además de personas con padecimientos renales y otras condiciones que requieren atención continua.
El gobierno cubano advirtió que esta situación representa un riesgo serio para la población, ya que la falta de recursos energéticos no sólo impacta la economía, sino también la capacidad del sistema de salud para responder a las necesidades básicas de los ciudadanos.





