Cada año, la Organización de las Naciones Unidas convoca a los países miembros a reflexionar y conmemorar el Día Internacional de las Mujeres. En esta ocasión, la jornada se desarrolla bajo el lema “Derechos, Justicia y Acción para todas las mujeres y niñas”, un llamado que busca evidenciar que, aunque existen marcos legales destinados a proteger a las mujeres, todavía persisten importantes desafíos para que estos mecanismos se apliquen de manera efectiva y con una verdadera perspectiva de género.
A lo largo del tiempo se ha demostrado que los derechos conquistados por las mujeres no son permanentes si no se defienden de forma constante. La pensadora Simone de Beauvoir advirtió que bastaría una crisis política, económica o religiosa para que dichos derechos fueran nuevamente cuestionados. En ese sentido, los contextos de incertidumbre pueden provocar retrocesos que limiten la participación de las mujeres en espacios de decisión y representación, afectando directamente su acceso a derechos fundamentales.
Por esta razón, se considera esencial que las mujeres continúen ocupando y visibilizando su presencia en todos los ámbitos de la vida social. De acuerdo con datos de la ONU, ningún país ha logrado todavía una igualdad plena entre hombres y mujeres. Aunque han pasado más de tres décadas desde la Plataforma de Acción de Beijing y casi cincuenta años desde la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, conocida como CEDAW, los principales avances se han dado en el terreno legal y en la representación política, sin que esto haya transformado completamente las estructuras que siguen influyendo en la vida cotidiana de las mujeres.
Ante este panorama, la educación pública se perfila como una herramienta clave para impulsar cambios profundos y sostenidos. A través de la formación académica es posible fomentar nuevas perspectivas dentro de las comunidades universitarias y trasladar esas transformaciones hacia los espacios profesionales donde se desarrollarán las futuras generaciones.
En este contexto, la Universidad Autónoma de Querétaro reafirma su papel como un espacio dedicado a la reflexión crítica y a la construcción de nuevas ideas. Dentro de la institución, estudiantes, docentes y personal administrativo participan en procesos formativos que promueven el análisis de la realidad social y la construcción de entornos más igualitarios.
Desde las aulas, los pasillos y las distintas áreas universitarias se impulsa la discusión y el fortalecimiento de iniciativas encaminadas a consolidar la igualdad de género. La universidad reconoce además el impacto que han tenido las luchas y movimientos feministas en los avances logrados hasta ahora.
Al mismo tiempo, la institución asume el compromiso de continuar incorporando la perspectiva de género en distintos ámbitos de su funcionamiento, desde los planes de estudio y los proyectos de investigación hasta los procesos administrativos y las actividades de vinculación con la sociedad.
Finalmente, se invita a las comunidades universitarias, a los sectores público y privado, así como a la sociedad en general, a mantener y fortalecer las acciones que permitan avanzar hacia una igualdad real, consolidando los logros alcanzados y evitando cualquier retroceso que implique perder los espacios que las mujeres han conquistado a lo largo de los años.






