En la zona lacustre de Chalco, entre terrenos fangosos, canales de aguas negras y áreas de cultivo, colectivos de familiares de personas desaparecidas llevaron a cabo una jornada de rastreo en condiciones complicadas, impulsados por la esperanza de localizar a sus seres queridos.
La búsqueda se desarrolló en un área de aproximadamente 40 mil metros cuadrados, en los límites de la alcaldía Tláhuac y el municipio de Valle de Chalco, donde el terreno inestable y húmedo dificulta cada movimiento.
Durante varios días, decenas de personas se internaron en la zona utilizando herramientas manuales como picos, palas, varillas y rastrillos, ya que el uso de maquinaria pesada resulta inviable por las características del suelo.
Como resultado de las labores, se localizaron al menos 150 restos óseos distribuidos en distintos puntos del área, los cuales serán analizados por las autoridades correspondientes.
En el operativo participaron también integrantes de la Comisión Nacional de Búsqueda, peritos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, personal de la Secretaría de Marina y bomberos.
Sin embargo, la presencia más constante fue la de los familiares, quienes continúan encabezando estas acciones con recursos limitados pero con una determinación firme.
Entre ellos se encuentra José Díaz, quien busca a su hija adoptiva desaparecida en 2016 en Iztapalapa, así como Beatriz Mendoza, quien desde hace más de 17 años intenta localizar a su esposo, visto por última vez en Valle de Chalco.
Las labores en esta zona reflejan la persistencia de los colectivos y la magnitud del problema de desapariciones en el país, donde la búsqueda de personas continúa siendo impulsada, en gran medida, por las propias familias.








