La Secretaría de Salud (SESA) del estado de Querétaro informa que, tras la confirmación del primer caso de miasis humana causada por gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax) en el país, activó de manera inmediata los protocolos de vigilancia epidemiológica y respuesta sanitaria en la entidad, con el objetivo de proteger la salud de la población, fortalecer la detección oportuna y disminuir el riesgo de transmisión.
Como parte de estas acciones preventivas y de control, en todas las unidades médicas del estado se intensificó el monitoreo permanente de casos probables, así como la investigación puntual y el seguimiento epidemiológico de cada paciente. Derivado de esta vigilancia activa, se confirmaron dos casos en Querétaro: un hombre de 70 años del municipio de Cadereyta de Montes y un hombre de 72 años del municipio de Querétaro, quienes permanecen bajo atención y seguimiento médico especializado.
La miasis humana por gusano barrenador es una infestación ocasionada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, conocida como “gusano barrenador del ganado”. Estas larvas invaden heridas abiertas y se alimentan de tejido vivo.
Aunque esta enfermedad afecta sobre todo a animales, también puede presentarse en seres humanos. La infestación ocurre cuando la mosca deposita sus huevecillos sobre heridas abiertas o mucosas; después, las larvas nacen y comienzan a alimentarse del tejido vivo de la persona afectada. La evolución puede ser rápida y provocar lesiones graves e incluso poner en riesgo la vida si no se brinda atención médica oportuna.
Las lesiones suelen iniciar en heridas pequeñas, raspaduras, piquetes de insecto, úlceras o sitios quirúrgicos recientes. También puede presentarse en nariz, boca, ojos, oídos o región genital. Conforme las larvas crecen, la herida aumenta de tamaño y profundidad, genera dolor intenso, inflamación y mal olor. Algunas personas pueden presentar sensación de movimiento dentro de la lesión o detectar larvas blancas o color crema. En ciertos casos también se presenta sangrado, secreción, fiebre o datos de infección.
La enfermedad puede afectar a cualquier persona; sin embargo, el riesgo es mayor en quienes viven o trabajan cerca de ganado u otros animales, personas con heridas descubiertas, adultos mayores, pacientes con diabetes, personas con defensas bajas, pacientes encamados o con dificultad para realizar el cuidado adecuado de sus heridas. También existe mayor riesgo en personas que habitan en zonas rurales o duermen al aire libre.
La Secretaría de Salud destaca la importancia de no minimizar ninguna herida o lesión en la piel. Una herida que no mejora, presenta mal olor, dolor intenso, secreción o presencia de larvas requiere atención médica inmediata. La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar complicaciones graves, daños en tejidos, cartílago o hueso.
Ante la sospecha de miasis, se recomienda acudir de inmediato a la unidad de salud más cercana. No se debe intentar retirar las larvas con objetos contaminados ni aplicar gasolina, petróleo, cloro, insecticidas o remedios caseros, ya que estas prácticas pueden agravar la lesión y aumentar el riesgo de infección. Mientras recibe atención médica, la herida debe mantenerse limpia y cubierta con gasas o tela limpia.
SESA mantiene acciones permanentes de vigilancia epidemiológica, seguimiento de casos y coordinación interinstitucional con autoridades de sanidad animal, con el propósito de fortalecer las medidas de prevención, control y atención oportuna para proteger a la población queretana.
La mejor forma de prevenir esta enfermedad es mantener cualquier herida limpia y cubierta, realizar cambios frecuentes de vendajes, mantener una adecuada higiene personal y vigilar de forma constante las lesiones en personas dependientes o con movilidad limitada. También es fundamental acudir a valoración médica cuando una lesión aumenta de tamaño, produce secreción, mal olor o no cicatriza de forma adecuada.
La Secretaría de Salud reitera el llamado a la población para solicitar atención médica inmediata ante cualquier lesión sospechosa o presencia de larvas en heridas, nariz, boca, ojos o cualquier otra parte del cuerpo. La atención temprana salva tejido, evita complicaciones y contribuye a disminuir el riesgo de transmisión de esta enfermedad.








