El crucero donde se detectó un brote de hantavirus partió desde Cabo Verde con destino a las islas Canarias, en España, mientras las autoridades mantienen aislados en sus camarotes a cerca de 150 pasajeros y tripulantes para evitar nuevos contagios.
Antes de que la embarcación retomara su ruta, tres personas en estado delicado fueron evacuadas de emergencia, entre ellas el médico británico del barco. La Organización Mundial de la Salud confirmó que dos de los pacientes dieron positivo al virus, mientras que un tercero permanece como caso sospechoso.
Imágenes difundidas mostraron al personal sanitario utilizando trajes de protección especial durante el traslado de los afectados. Dos de ellos fueron llevados a hospitales en Países Bajos tras arribar al aeropuerto de Ámsterdam.
Las autoridades españolas señalaron que el barco tardará entre tres y cuatro días en llegar a Canarias y aseguraron que la situación no representa un riesgo para la población general.
Hasta el momento, la OMS reporta tres personas fallecidas relacionadas con el brote, además de un cuerpo que permanece a bordo de la embarcación. De los ocho casos identificados, cinco ya fueron confirmados mediante pruebas de laboratorio.
Especialistas explicaron que el hantavirus suele transmitirse por contacto o inhalación de partículas provenientes de excrementos de roedores infectados. Aunque existe la posibilidad de contagio entre personas, la OMS indicó que este tipo de transmisión es poco frecuente.
Las autoridades sanitarias detallaron que los pasajeros afectados contrajeron el virus de los Andes, una variante del hantavirus detectada principalmente en Argentina y Chile.
Maria Van Kerkhove, experta en epidemias de la OMS, señaló que se trata de una enfermedad grave, aunque enfatizó que el riesgo para la población mundial es bajo y descartó comparaciones con la pandemia de COVID-19.
Entre las víctimas se encuentra un ciudadano neerlandés que habría sido el primer caso detectado a bordo. Su cuerpo fue desembarcado previamente en la isla de Santa Elena. Posteriormente, su esposa viajó hacia Sudáfrica, donde falleció tras sufrir un colapso en el aeropuerto de Johannesburgo.
Además, un ciudadano británico tuvo que ser evacuado desde la isla Ascensión y trasladado a territorio sudafricano para recibir atención médica especializada.








