El gobierno de Irán autorizó nuevas facilidades para el tránsito de buques chinos por el estrecho de Ormuz, en medio de los esfuerzos diplomáticos internacionales para evitar una mayor escalada de tensión en la región.
La medida se dio poco después de la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de China, Xi Jinping, quienes coincidieron en la necesidad de mantener abierto el paso marítimo para garantizar el flujo internacional de energía.
Aunque Teherán ya había permitido durante el conflicto el paso de embarcaciones consideradas neutrales, especialmente las vinculadas con China, la decisión actual representa una señal formal hacia Pekín en el contexto de las negociaciones y tensiones en el Golfo.
La agencia semioficial iraní Fars indicó que la determinación se produjo tras solicitudes realizadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores chino y representantes diplomáticos de Pekín en territorio iraní.
Un mando de la Armada de la Guardia Revolucionaria informó que al menos 30 barcos cruzaron el estrecho con autorización iraní desde el miércoles pasado.
Pese a ello, las tensiones marítimas continúan. Una empresa británica de seguridad marítima reportó la incautación de un buque cercano a las costas de Emiratos Árabes Unidos. La embarcación, identificada como Hui Chuan y con bandera hondureña, presuntamente realizaba labores de apoyo pesquero.
El incidente evidenció que las fuerzas iraníes mantienen control operativo en la zona, pese a los reportes del Comando Central de Estados Unidos sobre daños significativos a infraestructura militar iraní durante el conflicto reciente.
Mientras tanto, el escenario regional ha comenzado a redefinir alianzas y estrategias diplomáticas. Arabia Saudita impulsa conversaciones junto con Pakistán, Turquía y Egipto para explorar mecanismos de estabilidad y acuerdos de no agresión con Irán.
De acuerdo con reportes internacionales, Riad analiza tomar como referencia el Proceso de Helsinki de la década de 1970, utilizado durante la Guerra Fría en Europa para reducir tensiones políticas y militares.
Los países del Golfo observan con preocupación un eventual escenario posguerra en el que Irán, aunque debilitado, conserve capacidad militar y una postura más agresiva mediante drones, misiles y grupos aliados en la región.
En paralelo, Emiratos Árabes Unidos ha fortalecido su relación con Israel tras los Acuerdos de Abraham, situación que ha generado incomodidad en Teherán.
Durante una cumbre de los BRICS en India, el canciller iraní Abbas Araghchi acusó directamente a Emiratos Árabes Unidos de colaborar con Israel en acciones contra Irán y advirtió posibles consecuencias para quienes participen en ese tipo de alianzas.








