La FIFA enfrenta una creciente oposición internacional por su propuesta de abrir parte de los ingresos del Mundial a capital privado, una iniciativa impulsada por el presidente Gianni Infantino que ha provocado críticas dentro y fuera del organismo rector del fútbol.
La controversia aumentó luego de que Carlos Cordeiro, asesor principal de Infantino y representante de la FIFA ante un grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, renunciara al cargo al considerar que el proyecto sería perjudicial para el fútbol. El exdirigente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos afirmó que no participó en la elaboración de la propuesta y expresó su rechazo a la posibilidad de vender una participación de los ingresos del torneo.
El plan contempla la creación de una filial comercial valuada en alrededor de 20 mil millones de dólares, que concentraría negocios relacionados con las Copas del Mundo y otros torneos internacionales. La propuesta incluye la participación de inversionistas privados, entre ellos una firma con sede en Nueva York vinculada a Joshua Kushner.
La oposición se extendió entre las principales confederaciones del fútbol mundial. La UEFA, organismo rector del fútbol europeo, advirtió que podría boicotear competiciones de la FIFA si el proyecto continúa, mientras que la CONCACAF rechazó la propuesta de otorgar pagos extraordinarios a sus federaciones como parte de la estrategia de negociación.
A estas críticas se sumó la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), uno de los principales aliados de Infantino durante su gestión, que pidió revisar el modelo de toma de decisiones de la FIFA y cuestionó que la iniciativa haya sido presentada sin una consulta amplia con las federaciones miembro.
La AFC señaló que la situación refleja problemas en los procesos internos del organismo y afirmó que el fútbol no debería encontrarse dividido por una propuesta de esta magnitud.
Infantino, quien hasta hace poco parecía encaminado a una nueva reelección al frente de la FIFA, ahora enfrenta una crisis política dentro de la organización. La oposición conjunta de Europa, Norteamérica y Asia representa un desafío para una propuesta que requiere respaldo amplio entre las 211 asociaciones que integran la federación internacional.
La FIFA, por su parte, defendió el proyecto y aseguró que los reportes difundidos sobre la iniciativa han generado una percepción equivocada. El organismo afirmó que continuará con el proceso de consulta para que las federaciones conozcan los detalles y puedan emitir su postura con base en información completa.
La disputa ocurre a pocos meses de la elección presidencial de la FIFA, prevista para marzo próximo, en un escenario que podría modificar el equilibrio de poder dentro del fútbol internacional.








