La llegada masiva de sargazo a las costas del Caribe mantiene en alerta a comunidades, autoridades y empresarios turísticos, luego de que la cantidad de esta alga marina superara los niveles registrados el año pasado y alcanzara cifras históricas en la región.
Aunque el sargazo constituye un refugio y fuente de alimento para diversas especies marinas, su acumulación en las playas genera problemas ambientales, afecta la actividad pesquera y reduce el atractivo turístico de algunos de los principales destinos del Caribe.
En Playa del Carmen, Quintana Roo, la presencia de grandes cantidades de algas ha modificado el paisaje costero, mientras el proceso de descomposición provoca malos olores y altera el característico color turquesa del mar, situación que ha repercutido en la llegada de visitantes y en la actividad económica de negocios locales.
De acuerdo con estimaciones del sector empresarial, las ventas en establecimientos turísticos de Quintana Roo disminuyeron alrededor de 30% durante la primera mitad del año, en un contexto marcado por la creciente presencia del sargazo.
Datos del Observatorio de Oceanografía Óptica de la Universidad de Florida indican que, hasta junio, se habían acumulado aproximadamente cinco millones de toneladas de esta macroalga en el Caribe, una cantidad cuatro veces superior a la registrada en 2025 y 27 veces mayor que el promedio histórico.
Especialistas explican que las especies predominantes son Sargassum natans y Sargassum fluitans, originarias del océano Atlántico, las cuales permanecen flotando gracias a pequeñas vesículas llenas de aire que facilitan su desplazamiento por las corrientes marinas.
Expertos en oceanografía advierten que el fenómeno se ha convertido en uno de los principales retos ambientales para las comunidades costeras del Caribe, debido a sus efectos sobre los ecosistemas y las actividades económicas vinculadas al turismo.
La problemática no se limita a México. En otros destinos caribeños, como Puerto Rico, extensas franjas de sargazo también han cubierto zonas turísticas, lo que evidencia que el fenómeno continúa expandiéndose y representa un desafío regional que requiere estrategias conjuntas para su atención.








