Una intensa ola de calor afecta a distintas regiones de Europa, donde las altas temperaturas han provocado alertas sanitarias, incendios forestales y complicaciones para los sistemas de transporte, energía y suministro de agua.
En Italia, las autoridades activaron la alerta roja por calor en las 27 ciudades monitoreadas por el sistema nacional de vigilancia. La medida contempla desde Trieste, en el noreste del país, hasta Palermo, en Sicilia, y advierte sobre riesgos para la salud de toda la población, no únicamente para grupos considerados vulnerables.
La situación también generó preocupación en Rumania, donde autoridades hundieron cuatro barcazas cargadas con rocas en el río Danubio para intentar redirigir el flujo de agua hacia una central nuclear. La medida busca mantener el suministro necesario para su operación ante los bajos niveles del río y evitar que uno de los reactores tenga que ser desconectado.
Austria también registró temperaturas extraordinarias. En la localidad de Bad Deutsch-Altenburg, cerca de la frontera con Eslovaquia, se alcanzaron 41.2 grados Celsius, una temperatura considerada récord nacional por GeoSphere Austria.
En Alemania, el descenso en los niveles de agua de ríos como el Rin mantiene en alerta a sectores industriales y de transporte, debido a los efectos que la sequía podría generar sobre el movimiento de mercancías y las actividades productivas.
Mientras tanto, en el sureste de Francia, los equipos de emergencia permanecen desplegados en la región de Var ante el riesgo de que se reactiven los incendios forestales. Uno de los siniestros, iniciado el 20 de julio, ha consumido más de 60 kilómetros cuadrados, aunque las autoridades señalaron que por el momento el fuego dejó de avanzar.
La combinación de temperaturas extremas, sequía y condiciones favorables para la propagación de incendios mantiene a varios países europeos bajo vigilancia, mientras las autoridades refuerzan las medidas de prevención y atención ante los efectos de la ola de calor.








