Equipos de rescate, soldados y familiares continúan con las labores de búsqueda de personas desaparecidas tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el oeste de Colombia y dejó al menos 181 personas fallecidas, 2 mil 595 heridas y 195 desaparecidas, según el balance presentado por el Gobierno colombiano.
El sismo, registrado el lunes, afectó principalmente a ciudades como Cali, Quibdó y Pereira, además de numerosas localidades cercanas al epicentro. Las autoridades reportaron más de mil 100 viviendas completamente destruidas y otras 8 mil 300 con daños, mientras que 85 centros de salud y más de 800 instalaciones educativas también resultaron afectados.
En las zonas con mayores daños, los equipos de emergencia trabajan entre estructuras colapsadas para localizar a personas que pudieran permanecer atrapadas. En Cali, autoridades municipales recibieron reportes de 239 personas que podrían encontrarse bajo los escombros.
La situación también ha movilizado a familiares que buscan información sobre sus seres queridos. En Pereira, Jairo Vargas llegó desde Medellín para intentar localizar a su hermano, quien presuntamente permanece bajo los restos de un edificio que se derrumbó durante el terremoto.
Las familias también han recurrido a plataformas digitales para compartir fotografías y datos de personas cuyo paradero se desconoce. En las primeras horas posteriores al desastre llegaron a registrarse más de 3 mil reportes de personas no localizadas, aunque las autoridades continúan depurando y verificando la información.
Una de las regiones más afectadas es Chocó, donde se encuentra la zona cercana al epicentro. La situación se complica debido a las condiciones geográficas y a la falta de infraestructura, ya que algunas comunidades únicamente pueden ser alcanzadas por vía fluvial, aérea o mediante caminos a través de la selva.
Habitantes de la región reportaron comunidades prácticamente devastadas, con viviendas destruidas y familias que perdieron sus pertenencias. En El Cairo, por ejemplo, autoridades locales estimaron que alrededor del 80 por ciento de la población resultó afectada.
El Gobierno colombiano desplegó personal militar, policías, ingenieros, rescatistas y binomios caninos para apoyar las labores de búsqueda y atención a damnificados. También fueron anunciados subsidios de alquiler para las personas que perdieron sus viviendas.
Mientras continúan los trabajos de emergencia, ciudadanos de distintas partes del país comenzaron a organizar centros de acopio y entregar alimentos, artículos de higiene y otros productos para las familias afectadas.
La comunidad internacional también anunció apoyo para Colombia. Estados Unidos destinó 15.5 millones de dólares para atender necesidades relacionadas con refugios, alimentos y asistencia humanitaria, mientras otros países de América Latina preparan ayuda para las zonas afectadas.
El desastre representa uno de los primeros grandes retos para el presidente colombiano Abelardo de la Espriella, quien llamó a mantener la unidad nacional y aseguró que el Gobierno concentrará sus esfuerzos en atender a las víctimas y reconstruir las comunidades afectadas.








