Estados Unidos pidió a México emprender “acciones decisivas” contra los grupos delictivos, durante el primer encuentro formal entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el canciller mexicano Roberto Velasco.
La reunión, celebrada en Washington, volvió a colocar la seguridad y el combate al narcotráfico como uno de los principales asuntos de la relación bilateral. Rubio planteó la necesidad de reforzar las medidas contra los cárteles, así como los esfuerzos para frenar el tráfico de fentanilo y la migración irregular.
Por su parte, Velasco destacó los avances alcanzados por México en materia de seguridad y reiteró que la cooperación con Estados Unidos debe desarrollarse bajo principios de respeto a la soberanía y la integridad territorial, responsabilidad compartida y confianza mutua.
El funcionario mexicano también subrayó que la colaboración entre ambos gobiernos debe mantenerse sin subordinación, en un contexto marcado por las exigencias de Washington para intensificar las acciones contra las organizaciones criminales que operan en territorio mexicano.
El encuentro no incluyó una conferencia de prensa conjunta. La información oficial se dio a conocer mediante comunicados de ambos gobiernos y publicaciones realizadas por Rubio en redes sociales.
Como parte de su agenda en Estados Unidos, Velasco sostuvo además reuniones con funcionarios estadounidenses encargados de asuntos económicos y de seguridad interior.
Con el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Jacob Helberg, abordó oportunidades de cooperación en áreas como inteligencia artificial, semiconductores, innovación y fortalecimiento de las cadenas de suministro.
Posteriormente, durante una reunión con el subsecretario del Departamento de Seguridad Interior, Troy Edgar, el canciller mexicano planteó la preocupación del Gobierno de México por los casos relacionados con el fallecimiento de ciudadanos mexicanos en Estados Unidos.
La agenda de ambos funcionarios refleja que, además de la seguridad, México y Estados Unidos buscan mantener abiertos canales de cooperación económica y tecnológica, mientras persisten diferencias sobre la estrategia para enfrentar al crimen organizado y otros asuntos de la relación bilateral.








