Tragedia en el Himalaya deja casi 400 muertos y más de mil desaparecidos

Por Redacción AAMX
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Las labores de rescate continúan en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet tras una devastadora riada que ha dejado, de manera provisional, 392 personas fallecidas y alrededor de mil 400 desaparecidas en ambos lados de la frontera.

En Nepal, las autoridades reportaron 389 cuerpos recuperados, muchos de ellos arrastrados varios kilómetros por la fuerza del agua. En territorio tibetano se contabilizaron otros tres fallecidos y cientos de personas permanecen sin contacto con sus familiares.

La Autoridad Nacional de Desastres de Nepal informó que entre las personas cuyo paradero se desconoce hay ciudadanos extranjeros, residentes nepalíes que se encontraban de visita y miembros de los cuerpos de seguridad y aduanas. Entre los extranjeros reportados como desaparecidos se encuentran personas de diversas nacionalidades, incluidos españoles, indios, estadounidenses, ucranianos, australianos y británicos.

Cerca de 13 mil 300 elementos participan en las labores de emergencia. Hasta el momento, cientos de personas han sido evacuadas mediante helicópteros y por tierra, mientras los equipos de rescate enfrentan las dificultades propias de una región montañosa y de difícil acceso.

Investigaciones preliminares apuntan a que el desastre comenzó con el desprendimiento de una enorme masa de hielo de un glaciar ubicado a más de cinco mil metros de altura. El colapso provocó un fuerte desplazamiento de agua, rocas y lodo hacia la cuenca del río Lhende Khola, que posteriormente alcanzó el Bhote Koshi.

La corriente recorrió alrededor de 20 kilómetros en pocos minutos y golpeó el paso fronterizo de Gyirong, en el suroeste del Tíbet, antes de continuar hacia Nepal. Mediciones realizadas en otros puntos de la región también registraron incrementos extraordinarios en el nivel de los ríos.

El riesgo no ha terminado. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de que se produzca una nueva crecida debido a la acumulación de aproximadamente dos millones de metros cúbicos de agua detrás de una barrera formada por materiales que obstruyen el cauce del río Lhende.

China inició evacuaciones preventivas en localidades tibetanas ubicadas aguas abajo, mientras las autoridades nepalesas pidieron a la población que vive cerca de los ríos extremar precauciones ante la posibilidad de nuevos desbordamientos.

La emergencia también provocó desplazamientos de familias que abandonaron las zonas afectadas con sus pertenencias. En Nepal fueron instalados campamentos temporales donde personas esperan información sobre familiares desaparecidos y aguardan la llegada de posibles sobrevivientes trasladados desde las áreas más afectadas.

La tragedia ocurrió en una región de gran importancia turística y religiosa del Himalaya, particularmente en el distrito nepalí de Rasuwa y el corredor fronterizo con el Tíbet. La zona es utilizada por viajeros que se dirigen hacia destinos como Lhasa y el Everest, además de formar parte de rutas de peregrinación hacia el monte Kailash y el lago Manasarovar.

Ante la magnitud del desastre, organizaciones internacionales y distintos gobiernos han expresado su solidaridad con las comunidades afectadas. También se han sumado mensajes de apoyo del papa y del dalái lama, mientras organismos internacionales estiman que miles de hogares en Nepal requieren asistencia urgente.

Las autoridades mantienen los operativos de búsqueda y rescate, mientras continúan evaluando los daños y el riesgo de nuevas inundaciones en una de las zonas montañosas más complejas de la región.

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