Cerca de 93 mil personas podrían haber resultado afectadas por las inundaciones y la enorme avalancha de lodo que golpeó el miércoles una zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, en el Himalaya, informó la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
La organización advirtió que el número de víctimas podría aumentar debido a que continúan las labores de búsqueda y todavía no se realizan evaluaciones completas en las comunidades afectadas. El desastre, originado por el desprendimiento de una parte de un glaciar, provocó la destrucción o daños severos en miles de viviendas, además de afectar caminos, puentes y otras infraestructuras esenciales.
David Fisher, jefe de la delegación de la FICR en Nepal, explicó que la estimación de personas afectadas se basa en las primeras observaciones realizadas por los equipos locales, ya que las condiciones de la zona han dificultado una evaluación exhaustiva.
La emergencia también ha generado una situación especialmente preocupante para la población infantil. Ricardo Pires, portavoz de Unicef, señaló que al menos 17 mil niños requieren asistencia humanitaria urgente.
Ante la magnitud del desastre, la FICR solicitó 25 millones de francos suizos para financiar acciones de emergencia relacionadas con refugio, agua, saneamiento, alimentación, atención médica, apoyo psicológico y reunificación de familias.
Los equipos de ayuda ya trabajan en las zonas que pueden ser alcanzadas y han instalado campamentos temporales, distribuido alimentos, agua y materiales para refugios, además de preparar clínicas móviles y servicios sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también anunció el envío de suministros médicos suficientes para atender durante tres meses a unas 10 mil personas, junto con otros materiales de emergencia.
Mientras continúan las labores de auxilio, las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas inundaciones. Nepal advirtió sobre el riesgo de que una represa en territorio chino pueda romperse, lo que podría provocar otra crecida de los cauces.
Kamal Kishore, responsable de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres, advirtió que la emergencia aún no ha terminado y que el fenómeno puede desencadenar nuevos eventos peligrosos en la región.








