Un choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo, España, dejó un saldo provisional de 68 personas fallecidas y más de 80 heridas, de acuerdo con los primeros reportes de las autoridades. Los equipos de emergencia continuaban las labores de rescate ante la posibilidad de que la cifra de víctimas aumentara.
El siniestro ocurrió durante la mañana del miércoles en un tramo ferroviario entre las localidades de Urda y Los Yébenes, al sur de Madrid. En el accidente estuvieron involucrados un tren de la compañía estatal Renfe y otro de la empresa privada Iryo, que transportaban a cientos de pasajeros con destino al sur del país.
Según los primeros informes, uno de los convoyes impactó contra la parte trasera del otro cuando este se encontraba detenido, lo que provocó que varios vagones se salieran de las vías y sufrieran daños severos. Hasta el momento de los reportes, las autoridades no habían determinado la causa del accidente.
La portavoz del gobierno regional de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, informó que el tren de Renfe transportaba a 397 pasajeros, mientras que el de Iryo llevaba a 147. El presidente regional, Emiliano García-Page, advirtió que el balance de víctimas podría modificarse conforme avanzaran las tareas de búsqueda y atención.
Personal médico, bomberos, policías y elementos de la Unidad Militar de Emergencias fueron desplegados en la zona. Ambulancias y helicópteros trasladaron a los lesionados a distintos hospitales, mientras que las personas que resultaron ilesas fueron evacuadas en autobuses. También se habilitaron espacios para brindar atención a los afectados.
El accidente obligó a suspender el servicio ferroviario entre Madrid, Ciudad Real y Andalucía. La ministra de Sanidad, Mónica García, señaló que los esfuerzos se concentraban en auxiliar a los sobrevivientes y recuperar a las víctimas de los vagones más afectados.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, canceló sus actividades para dar seguimiento a la emergencia y expresó su solidaridad con las personas afectadas y sus familias. Los reyes Felipe VI y Letizia también manifestaron su preocupación por lo ocurrido, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó sus condolencias.
El siniestro reavivó la preocupación por la seguridad ferroviaria en España, luego de otro accidente ocurrido en enero, en el que murieron 45 personas tras el descarrilamiento de un tren de Iryo y su posterior choque con un convoy de Renfe.
España cuenta con una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo, con aproximadamente 3 mil 900 kilómetros de vías. La apertura del mercado a operadores privados en los últimos años ha incrementado la competencia en el sector, aunque representantes sindicales han advertido que el aumento del tráfico exige mantener la infraestructura y reforzar las condiciones de seguridad.
Las causas del nuevo accidente permanecían bajo investigación.








