Al menos 37 personas murieron tras el impacto de un dron ruso contra un depósito ubicado cerca de Kiev, donde el incendio provocado por la explosión generó nuevas detonaciones y una enorme columna de fuego.
El gobernador de la región de Kiev, Tymur Tkachenko, confirmó la cifra de víctimas, mientras las autoridades ucranianas investigan las circunstancias del siniestro. La fiscalía señaló que en las instalaciones aparentemente había objetos explosivos y abrió una investigación por posible negligencia criminal.
Videos difundidos después del ataque muestran una fuerte explosión seguida de detonaciones secundarias, lo que generó versiones sobre la posible presencia de municiones en el sitio. Las autoridades no han precisado oficialmente qué tipo de materiales se encontraban almacenados.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, cuestionó que materiales de este tipo estuvieran cerca de zonas habitadas y sostuvo que quienes autorizaron esa ubicación deberán responder por sus decisiones.
Mientras Ucrania analiza las causas de la tragedia, autoridades de ese país también alertaron sobre posibles planes militares rusos en dirección a Kiev y Chernihiv. Pavlo Palisa, vicejefe de la Oficina Presidencial ucraniana, aseguró que la inteligencia ha detectado instrucciones para que las fuerzas rusas preparen distintos escenarios de una eventual operación en esas regiones.
Palisa aclaró que, por ahora, no existe evidencia de que Rusia esté concentrando tropas para iniciar una ofensiva inmediata en esas direcciones, sino que se trata de trabajos de planificación.
Ante el incremento de los ataques, Zelensky ordenó acelerar la producción nacional de drones de largo alcance. El objetivo planteado por el gobierno ucraniano es alcanzar una capacidad de hasta mil aparatos diarios destinados a operaciones contra objetivos dentro de Rusia.
El mandatario afirmó que actualmente Ucrania produce más de 300 drones de largo alcance al día, pero consideró necesario aumentar considerablemente ese volumen para responder a los ataques rusos.
Zelensky también denunció un incremento en el uso de drones Shahed por parte de Rusia contra distintas regiones ucranianas y pidió acelerar la fabricación de drones interceptores capaces de enfrentar estos dispositivos.
El presidente ucraniano aseguró además que los ataques contra infraestructura rusa ya tienen efectos económicos y logísticos, entre ellos una reducción de las reservas y exportaciones de gasolina y la necesidad de que Moscú recurra a importaciones de combustible y recursos públicos para respaldar a empresas petroleras.








