La violencia, las amenazas y las extorsiones del crimen organizado en contra de ministros religiosos y de la Iglesia católica se han incrementado en los últimos años, a pesar de que el número de sacerdotes asesinados durante los gobiernos de la Cuarta Transformación es menor al registrado en el sexenio anterior, alertó el Centro Católico Multimedial (CCM).
Durante la presentación del Informe sobre la incidencia de violencia contra sacerdotes e instituciones católicas en el país, el director del organismo, Omar Sotelo Aguilar, expuso que en amplias regiones de México los grupos criminales han impuesto reglas propias y estructuras de control que operan como verdaderos gobiernos paralelos, una situación que se refleja en comunidades donde el crimen organizado ejerce un dominio casi absoluto.
De acuerdo con el reporte, en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador fueron asesinados diez sacerdotes, mientras que en lo que va de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ya se contabilizan tres casos más, lo que suma trece homicidios de clérigos en los gobiernos actuales.
Sotelo Aguilar señaló que alrededor del 80 por ciento de los asesinatos de sacerdotes y de otros delitos cometidos contra templos y bienes de la Iglesia permanecen sin castigo. Advirtió que se observa una tendencia preocupante marcada por hechos de violencia de alto impacto dirigidos a espacios religiosos, así como un aumento de homicidios contra agentes de pastoral y laicos vinculados a actividades parroquiales o a la defensa de los derechos humanos.
Precisó que, de los tres sacerdotes asesinados de manera violenta en el actual sexenio, dos eran figuras reconocidas por su liderazgo comunitario y su labor social, entre ellos el padre Marcelo Pérez, en San Cristóbal de las Casas, y el padre Bartolo Pantaleón Estrada, en la región de Chilpancingo-Chilapa.
El director del CCM advirtió que, de no atenderse con firmeza la situación de inseguridad, la violencia registrada en estados como Veracruz, Guanajuato y Jalisco, así como los altos niveles de impunidad en diversas zonas del país, podrían agravarse. Alertó que este contexto podría derivar nuevamente en hechos de extrema gravedad para la Iglesia, como el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo ocurrido en la década de los noventa.
Finalmente, indicó que durante los gobiernos de izquierda también se han documentado al menos 23 asesinatos de laicos involucrados en actividades parroquiales, principalmente en entidades como Chiapas y Guanajuato, lo que confirma, dijo, la vulnerabilidad de las comunidades religiosas frente a la violencia criminal.








