Canadá avanzó en su relación comercial con China al cerrar un acuerdo que permitirá la importación de casi 50 mil vehículos eléctricos fabricados en ese país, con tarifas reducidas, a cambio de que Pekín disminuya gravámenes sobre productos agrícolas como la canola y elimine aranceles sobre otros bienes. La decisión marca un giro en la política comercial canadiense, desafiando la postura de Estados Unidos justo antes de que comiencen las negociaciones del T-MEC.
El Primer Ministro canadiense, Mark Carney, destacó que el acuerdo no solo busca beneficios económicos, sino también diversificar mercados y reducir la dependencia de su vecino del sur. Por su parte, el Presidente chino, Xi Jinping, señaló que la reunión fortalece la cooperación bilateral en comercio, educación, cultura, turismo y deportes, estableciendo un marco para relaciones estables y de largo plazo entre ambos países.
Este acercamiento contrasta con la posición de Estados Unidos, cuyo expresidente Donald Trump criticó el T-MEC y exigió resultados concretos a México en la lucha contra el narcotráfico, incluyendo la reducción del tráfico de fentanilo. La tensión con Washington subraya la estrategia canadiense de ampliar vínculos internacionales más allá de su tradicional aliado comercial.
En la cumbre, Xi propuso cuatro pilares para consolidar la relación: respeto mutuo entre naciones, cooperación económica con beneficios compartidos, confianza basada en intercambios culturales y sociales, y colaboración en asuntos globales a través del multilateralismo. Según Xi, estos pasos buscan construir una asociación estratégica sólida, sostenible y orientada al desarrollo conjunto, que aporte estabilidad y oportunidades tanto para Canadá como para China.





