La contaminación atmosférica en Nueva Delhi ha alcanzado niveles sin precedentes, catapultando la crisis medioambiental de la ciudad a una dimensión completamente nueva. La densa bruma tóxica que cubre la metrópoli no solo obstruye la vista, sino que también plantea serias amenazas para la salud de sus residentes. Esta escalada en la calidad del aire pone de manifiesto la urgente necesidad de medidas eficaces y sostenibles para contrarrestar el deterioro ambiental en la capital india.
Ayer viernes, la vasta extensión de Nueva Delhi, hogar de aproximadamente 30 millones de personas, amaneció envuelta en una densa nube tóxica que oscureció su horizonte. Esta situación preocupante llevó a las autoridades a tomar medidas inmediatas, resultando en el cierre temporal de todas las escuelas de la capital india.
Según datos recientes proporcionados por IQAir, una empresa líder en la vigilancia de la calidad del aire, los niveles de las micropartículas PM2.5, conocidas por ser altamente contaminantes y perjudiciales para la salud, superaban 35 veces el límite diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas cifras, alarmantemente elevadas, no son inusuales para la ciudad en esta época del año.