A solo dos semanas de que entrara en vigor el arancel del 17% impuesto por Estados Unidos a las importaciones de jitomate mexicano, los efectos ya se sienten con fuerza entre productores y distribuidores. El precio del producto ha caído drásticamente, generando una sobreoferta que amenaza con dejar toneladas de hortalizas sin salida comercial.
De acuerdo con testimonios de comerciantes, la incertidumbre por las exportaciones ha generado un excedente de jitomate en campos y bodegas. En regiones clave como Sinaloa, Michoacán y San Luis Potosí, el valor por kilo se ha desplomado. En Sinaloa, por ejemplo, el jitomate se cotiza actualmente en seis pesos por kilo, lo que representa una caída considerable.
Frente a este panorama, tanto la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural como los principales actores de la cadena de distribución están en la búsqueda de nuevos canales de comercialización, tanto dentro como fuera del país. El objetivo es reducir el desperdicio de producto, evitar deudas entre productores y proteger el equilibrio de la canasta básica.
Ricardo Zamora, mayorista con operaciones en la Central de Abastos de la Ciudad de México, señaló que el impacto fue inmediato. Desde el anuncio del arancel el pasado 14 de julio, comenzó a contactar clientes en distintos mercados nacionales para evitar que el producto se acumulase. En algunos casos, los excedentes se están donando para evitar que se echen a perder.
Zamora también explicó que aunque algunos productores lograron pagar el nuevo arancel por adelantado, muchos otros no tienen la capacidad económica para hacerlo. “Se trata de cifras en dólares, no en pesos, y la mayoría de los que trabajamos en la venta cotidiana no tenemos esos recursos. No lo teníamos contemplado en nuestros gastos”, afirmó.



