Una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos viajó a Copenhague para dialogar con autoridades danesas y groenlandesas, en un intento de reducir las tensiones generadas por los reiterados comentarios del presidente Donald Trump sobre la posible adquisición de Groenlandia. Trump ha planteado la idea de controlar la isla ártica, incluso sugiriendo la imposición de aranceles a países que no apoyen su iniciativa, lo que generó preocupación entre aliados europeos.
Durante la visita, los legisladores estadounidenses enfatizaron la importancia de mantener relaciones sólidas con Dinamarca y Groenlandia, subrayando que la isla debe ser considerada un aliado estratégico y no un activo a conquistar. La senadora Lisa Murkowski destacó que la mayoría de la población estadounidense no apoya la idea de adquirir Groenlandia y presentó una propuesta de ley bipartidista para prohibir el uso de fondos federales con el fin de anexar territorios soberanos de aliados de la OTAN sin su consentimiento.
Por su parte, líderes groenlandeses y del Consejo Circumpolar Inuit expresaron su rechazo a las declaraciones de la Casa Blanca, señalando que reflejan una visión preocupante sobre los pueblos indígenas y menos poderosos. Jens-Frederik Nielsen, primer ministro de Groenlandia, reafirmó su compromiso con Dinamarca, la OTAN y la Unión Europea, rechazando cualquier intento de control externo sobre su territorio. La visita del Congreso busca equilibrar la retórica agresiva de la Casa Blanca con un enfoque diplomático que respete la soberanía de Groenlandia y fortalezca la cooperación regional.





