Un derrame de crudo generó un nuevo episodio de contaminación en el río Cazones, luego de que se detectara la presencia de hidrocarburo flotando sobre sus aguas. La aparición de estas manchas obligó a detener de inmediato el suministro de agua hacia la ciudad de Poza Rica y movilizó a personal de Pemex, que instaló barreras y cordones oleofílicos para contener la sustancia.
Hasta el momento, ninguna autoridad ha confirmado oficialmente el origen del combustible que terminó en el afluente, lo que mantiene abierta la investigación sobre su procedencia.
La primera institución en advertir la emergencia fue la Comisión de Agua del Estado de Veracruz, que reportó la presencia del contaminante a la altura de la captación del Sistema de Agua de Poza Rica, en la comunidad de Corralillos. Ante el riesgo, ordenó suspender las operaciones de bombeo para evitar mayores afectaciones al servicio.
Horas más tarde, Pemex informó que cuadrillas de la empresa ya realizaban trabajos de limpieza en las orillas del río, atribuyendo la situación a las intensas lluvias recientes. No obstante, el comunicado no aclaró cómo llegó el hidrocarburo hasta el cauce.
Este incidente se suma a otro ocurrido a finales de octubre, cuando una fuga masiva en un oleoducto de Pemex provocó que miles de litros de crudo se esparcieran por ríos, arroyos y zonas de cultivo en los municipios de Álamo y Tuxpan, también en el norte de Veracruz, generando preocupación entre habitantes y autoridades por el impacto ambiental en la región.




