Organizaciones kurdas iraníes asentadas en el norte de Irak evalúan lanzar una operación militar hacia territorio iraní, en un escenario marcado por la escalada de violencia en Medio Oriente. Funcionarios kurdos indicaron a The Associated Press que también han existido contactos con autoridades de Estados Unidos para analizar eventuales apoyos.
Los grupos kurdos son considerados uno de los sectores mejor estructurados dentro de la oposición iraní y cuentan con miles de combatientes con experiencia, lo que podría representar un desafío significativo para el gobierno de Irán si deciden involucrarse directamente en el conflicto.
Khalil Nadiri, integrante del Partido por la Libertad del Kurdistán (PAK), señaló que algunas de sus fuerzas se desplazaron hacia áreas cercanas a la frontera iraní y permanecen a la espera de instrucciones. Indicó que funcionarios estadounidenses han dialogado con líderes kurdos sobre posibles escenarios, aunque sin detallar compromisos concretos.
Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, declaró que los objetivos de Washington no están centrados en armar a una fuerza específica, aunque reconoció estar al tanto de movimientos de otros actores en la región.
Otro grupo kurdo iraní, Komala, afirmó que sus combatientes podrían cruzar la frontera en cuestión de días si las condiciones lo permiten. De concretarse, sería la primera intervención terrestre de una fuerza organizada en la actual confrontación.
La relación entre los kurdos y Teherán ha estado marcada por décadas de tensiones. Tras la Revolución Islámica de 1979, el gobierno iraní combatió a insurgentes kurdos en enfrentamientos que dejaron miles de víctimas. Además, las diferencias entre facciones opositoras persisten, especialmente con sectores vinculados a Reza Pahlavi, hijo del último sha.
En Irak, la situación coloca a los líderes kurdos en una posición compleja. De acuerdo con versiones difundidas por medios como Axios y CNN, el presidente Donald Trump sostuvo una llamada con Masoud Barzani y Bafel Talabani, dirigentes del Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), respectivamente, para abordar la situación en Irán. La Casa Blanca confirmó la conversación, aunque negó que exista un plan específico acordado.
Autoridades kurdas iraquíes temen que una participación directa detone represalias iraníes. En días recientes se han reportado ataques con drones y misiles en la región de Irbil, dirigidos contra posiciones vinculadas a Estados Unidos y grupos kurdos, así como instalaciones diplomáticas.
Por su parte, el gobierno de Irak reiteró su compromiso de impedir infiltraciones en la frontera con Irán. El asesor de Seguridad Nacional iraquí, Qassim al-Araji, informó sobre conversaciones con funcionarios iraníes para reforzar los controles fronterizos y evitar que el territorio iraquí sea utilizado para acciones armadas.
La eventual incursión kurda no solo podría ampliar el conflicto, sino también intensificar tensiones internas en Irak, donde operan milicias respaldadas por Teherán que ya han reivindicado ataques recientes en la zona.





