Un brote de ébola que se extiende rápidamente por la República Democrática del Congo (RDC) ha provocado la muerte de más de 2 mil 300 personas y se ha convertido en el episodio más letal registrado en el país desde que se tiene seguimiento de esta enfermedad.
De acuerdo con los datos disponibles, el brote acumula 4 mil 945 casos, entre ellos 2 mil 325 fallecimientos. Con estas cifras, ya superó el registro del periodo 2018-2020, cuando se contabilizaron 3 mil 481 contagios y 2 mil 299 muertes.
Durante las últimas 24 horas se reportaron 101 nuevos casos y 33 fallecimientos. Además, más de mil personas han logrado recuperarse, mientras que alrededor de 730 permanecen hospitalizadas o bajo aislamiento.
La velocidad de propagación también ha generado preocupación entre las autoridades sanitarias. El número de fallecimientos alcanzó los 2 mil casos mucho más rápido que durante el brote ocurrido entre 2014 y 2016 en África Occidental, considerado hasta ahora el más mortífero de la historia, con más de 11 mil muertes.
La provincia de Ituri, ubicada en el este de la RDC, se mantiene como uno de los principales focos de la enfermedad. En algunas comunidades, familias enteras han sido afectadas y se han registrado casos en los que hasta 15 integrantes de un mismo núcleo familiar han perdido la vida.
Uno de los principales obstáculos para contener la propagación es la limitada participación de algunas comunidades. La desconfianza hacia las autoridades sanitarias, la desinformación y el rechazo a las medidas de prevención dificultan la identificación y seguimiento de nuevos casos.
A estos problemas se suman las condiciones precarias de las carreteras, que complican el acceso de los equipos médicos a las zonas afectadas, así como conflictos laborales entre trabajadores de la salud por falta de pago.
El brote está relacionado con el virus Bundibugyo, para el cual todavía no existen vacunas ni tratamientos aprobados de manera específica. En Ituri continúan los ensayos de productos destinados a combatir esta variante.
Las autoridades sanitarias mantienen los esfuerzos para localizar nuevos contagios, aislar a las personas infectadas y dar seguimiento a quienes estuvieron en contacto con ellas, en un intento por frenar la expansión de una emergencia que continúa cobrando vidas a gran velocidad.








