El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo ha rebasado los 6 mil casos y provocado 2 mil 911 muertes, mientras las autoridades sanitarias enfrentan dificultades para contener la enfermedad, que ya se ha extendido a casi 60 zonas de salud.
Más de mil 360 personas han logrado recuperarse, cifra considerada un avance alentador por las autoridades. Sin embargo, la propagación continúa en un contexto marcado por la inseguridad, el desplazamiento de población, una huelga de trabajadores de la salud y una intensa movilidad de personas, factores que complican las labores de vigilancia y atención.
La semana pasada se detectó la presencia del virus en dos nuevas zonas de salud, mientras los casos se concentran cada vez más fuera de los grupos de contactos que permanecen bajo seguimiento y dentro de las propias comunidades.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que la situación permanece fuera de control y que el brote podría superar en magnitud al registrado en África Occidental entre 2014 y 2016, considerado hasta ahora el más letal, con más de 11 mil fallecimientos principalmente en Guinea, Liberia y Sierra Leona.
A las dificultades sanitarias se suma la violencia. El sábado, un equipo encargado de responder al brote fue atacado en las inmediaciones de Mambasa, en la provincia de Ituri, cuando acudió a atender una llamada relacionada con el manejo de un cadáver. Jóvenes armados con machetes irrumpieron durante el funeral, lo que obligó al personal a retirarse y dejó a uno de sus integrantes herido.
El brote actual es provocado por el virus Bundibugyo, una variante del ébola para la cual no existe hasta ahora una vacuna ni un tratamiento aprobado. La semana pasada, las autoridades congoleñas comenzaron a aplicar la vacuna Ervebo a trabajadores sanitarios y personal de primera línea, debido a que anteriormente mostró eficacia frente a brotes provocados por el virus tipo Zaire, el más común y para el cual existen tratamientos.
Mientras continúan los ensayos clínicos en busca de una vacuna específica contra el virus Bundibugyo, las autoridades estiman que el brote comenzó a propagarse desde febrero, aunque fue declarado oficialmente hasta mediados de mayo.
Las medidas implementadas para contener la enfermedad incluyen restricciones a reuniones públicas, distanciamiento social y controles en aeropuertos. Estas acciones han tenido repercusiones en la vida cotidiana de habitantes de seis provincias, especialmente en Ituri, una región que además enfrenta los efectos de la violencia de grupos rebeldes.
El gobierno ha instalado equipos de salud y saneamiento en distintos puntos, aunque organizaciones de defensa de la población consideran necesario reforzar las acciones destinadas a generar confianza entre las comunidades.
Uganda, país vecino del Congo, fue declarado libre de ébola el mes pasado; no obstante, la OMS mantiene la advertencia sobre el riesgo de que la enfermedad vuelva a cruzar las fronteras debido a los movimientos de población en la región.








