El papa León XIV realizó este sábado una visita a la localidad italiana de Sant’Angelo Lodigiano, donde acudió a la parroquia de los Santos Antonio Abad y Francesca Cabrini. El pontífice aprovechó la ocasión para recordar el legado de la santa, considerada patrona de los migrantes y primera ciudadana estadounidense en ser canonizada, nacida en ese mismo lugar y fallecida en Chicago en 1917.
Durante su encuentro, el papa abordó la complejidad actual del fenómeno migratorio y el papel de la Iglesia frente a este desafío. Señaló que la migración “ha entrado en una fase diferente, ciertamente más compleja, pero no por ello menos capaz de desafiar a la Iglesia”, tras haber visitado previamente la ciudad de Pavía, donde se encuentra la tumba de San Agustín.
El pontífice también planteó una reflexión sobre el espíritu misionero de Santa Francesca Cabrini en el contexto actual y el legado de su predecesor, el papa Francisco. En ese sentido, cuestionó qué le diría hoy el “Corazón de Cristo” a una mujer consagrada al servicio de los migrantes, recordando la cercanía del papa argentino con este tema, al ser hijo de emigrantes italianos.
Asimismo, destacó la continuidad de la enseñanza de Francisco a través de la exhortación apostólica Dilexite, centrada en el amor a los pobres y en la caridad como acompañamiento a los migrantes. Recordó también recientes gestos pastorales relacionados con esta realidad, como su visita a islas españolas como Gran Canaria y Tenerife, así como el próximo viaje previsto a Lampedusa, punto clave de la ruta migratoria en el Mediterráneo.
Frente a la reliquia del corazón de la Madre Cabrini, traída desde Codogno, el papa hizo un llamado a los jóvenes para acercarse a su figura y exhortó a toda la Iglesia a mirar su ejemplo de servicio, como modelo de entrega al Reino de Dios en la historia.








