Estados Unidos e Irán intercambiaron nuevos ataques con misiles después de que Washington bombardeó objetivos en territorio iraní y Teherán respondiera con proyectiles contra instalaciones estadounidenses en Jordania, reactivando un conflicto que se mantiene intermitente desde hace más de seis meses.
Uno de los ataques estadounidenses alcanzó una vivienda donde se realizaba una boda, provocando la muerte de cinco personas y dejando a decenas más heridas, según autoridades locales.
La ofensiva representa la segunda oleada de ataques estadounidenses en apenas tres días, luego de un periodo de aproximadamente un mes sin acciones militares. La reanudación de las hostilidades eleva nuevamente la tensión en Medio Oriente y genera preocupación por sus posibles efectos sobre los precios internacionales del petróleo.
El recrudecimiento del conflicto también ocurre en un contexto político delicado para el Partido Republicano, de cara a las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos.
Los nuevos enfrentamientos se produjeron después de que el presidente Donald Trump había planteado intensificar la presión económica contra Irán mediante nuevas sanciones. Tras los ataques, el mandatario advirtió que cualquier represalia iraní provocaría una respuesta militar todavía más contundente.
El Comando Central de Estados Unidos señaló que la ofensiva fue emprendida después de que Irán intentara atacar embarcaciones comerciales y fuerzas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente.
Trump también explicó que las fuerzas estadounidenses atacaron sistemas de radar iraníes. El presidente afirmó que Washington esperó a que Teherán avanzara en la reconstrucción de uno de estos sistemas antes de volver a atacarlo.
La nueva escalada deja nuevamente abierta la posibilidad de una ampliación del conflicto en la región, mientras ambos gobiernos mantienen posiciones enfrentadas y aumentan sus acciones militares.








