Estados Unidos busca influir en la industria petrolera de Venezuela

Por Redacción AAMX
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La administración de Estados Unidos ha delineado una estrategia para intervenir en la industria petrolera de Venezuela, aprovechando las vastas reservas de crudo del país sudamericano y buscando reactivar la producción afectada por años de deterioro. Esta iniciativa surge tras la operación militar que buscaba la captura del presidente Nicolás Maduro, con el argumento de proteger los intereses energéticos y económicos estadounidenses.

El plan contempla permitir que compañías petroleras extranjeras regresen a Venezuela para reconstruir la infraestructura de producción, actualmente en condiciones críticas, y exportar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo a Estados Unidos. La Casa Blanca ha eliminado algunas sanciones de manera selectiva para facilitar la venta y envío de petróleo venezolano a mercados internacionales, asegurando que los ingresos sean gestionados bajo control estadounidense.

Venezuela posee unas reservas de aproximadamente 303 mil millones de barriles, lo que representa cerca del 17% del total mundial, aunque su producción actual apenas alcanza el 1% del suministro global debido al abandono de la infraestructura y la fuga de personal calificado. Analistas advierten que estas reservas podrían ser claves para cubrir la creciente demanda energética en la próxima década, aunque la recuperación de la industria requeriría inversiones millonarias y estabilidad política.

El crudo venezolano es pesado y ácido, compatible con las refinerías estadounidenses del Golfo de México, lo que podría incrementar la producción de diésel y gasolina y reducir precios en el corto plazo. Sin embargo, un aumento en la oferta también podría afectar los ingresos de los productores locales de Estados Unidos, generando un escenario complejo para la industria.

Expertos coinciden en que la reconstrucción de la producción venezolana enfrenta múltiples desafíos: infraestructura dañada, escasez de combustible, apagones frecuentes, carencia de trabajadores especializados y la necesidad de garantías frente a posibles cambios de gobierno que pongan en riesgo los activos de las empresas extranjeras. Según Rystad Energy, mantener la producción estable y aumentar gradualmente el suministro requeriría inversiones por decenas de miles de millones de dólares en los próximos años.

Históricamente, los cambios de régimen en países productores de petróleo han mostrado que recuperar rápidamente la producción es difícil; casos como Irak, Irán y Libia evidencian que la industria puede permanecer años inactiva antes de alcanzar niveles anteriores. Las compañías petroleras estadounidenses, como Exxon Mobil y ConocoPhillips, siguen evaluando la situación y no han confirmado planes de inversión inmediata.

El panorama apunta a que cualquier incremento significativo en la producción venezolana dependerá de un largo proceso de reconstrucción, inversión extranjera y estabilidad política, elementos que hasta ahora siguen siendo inciertos.

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