GHF: La atención debe centrarse en alimentar a la población civil, no en el conflicto

Por Redacción AAMX
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En medio de una creciente crisis humanitaria en la Franja de Gaza, el enviado del presidente Donald Trump para Oriente Medio, Steve Witkoff, realizó una visita este viernes a un centro de distribución de ayuda en Rafah, operado por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) con apoyo de Israel y administrado por un contratista estadounidense.

Witkoff estuvo acompañado por el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, durante el recorrido por el centro ubicado en la devastada ciudad de Rafah, al sur del enclave palestino, hoy transformada en una zona militar con escasa población debido a los intensos ataques.

Desde mayo, la distribución de ayuda en Gaza ha estado marcada por hechos violentos. De acuerdo con reportes de organismos internacionales y fuentes locales, más de mil personas han muerto a tiros mientras se dirigían a estos centros en busca de alimentos. La mayoría de las víctimas, según la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, han caído cerca de puntos de reparto operados por la GHF, aunque también se han registrado muertes en las cercanías de convoyes de Naciones Unidas. Israel y la fundación aseguran que sólo se realizaron disparos disuasorios y que las cifras han sido infladas.

Un informe publicado por Human Rights Watch acusó a la GHF de operar en un sistema militarizado que, lejos de aliviar la emergencia alimentaria, ha convertido la distribución en episodios recurrentes de violencia. Según la organización, el modelo de reparto en Gaza es “defectuoso y peligroso”.

En respuesta, Chapin Fay, vocero de la fundación, defendió la labor humanitaria de la GHF y aseguró que la visita del enviado estadounidense demuestra que la administración Trump está consciente de la gravedad del momento. “Nuestra misión es clara: alimentar a los civiles, no a Hamás”, afirmó.

Mientras tanto, líderes tribales de Gaza ofrecieron una conferencia de prensa en Ciudad de Gaza, donde acusaron a Israel de permitir que grupos armados locales interfieran en la entrega de ayuda y generen caos. También pidieron a Witkoff que permanezca en el territorio para vivir las condiciones extremas a las que se enfrenta la población.

“Queremos que el enviado estadounidense experimente cómo es vivir sin agua, sin electricidad y sin comida”, expresaron. “Nuestros niños están muriendo de hambre en las calles”.

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