Llamadas financieras: ¿fraude o publicidad indebida?

Por Redacción AAMX
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Las llamadas inesperadas de bancos, aseguradoras y otras instituciones financieras forman parte de la vida cotidiana de muchos usuarios. Sin embargo, cuando una persona ya solicitó que sus datos fueran excluidos de campañas publicitarias y los contactos continúan, la situación puede representar algo más que una simple molestia.

La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) cuenta desde 2007 con el Registro Público de Usuarios (REUS), una herramienta que permite limitar el envío de publicidad de productos y servicios financieros a través de teléfonos y correos electrónicos personales o laborales.

El registro puede realizarse por internet y permite incluir números telefónicos, direcciones de correo electrónico y hasta el nombre de uno o dos familiares. También existe la posibilidad de seleccionar hasta dos instituciones financieras de las que sí se desea recibir información.

La restricción, sin embargo, no comienza de inmediato. Las solicitudes realizadas durante la primera mitad del mes quedan activas al finalizar el mes siguiente, mientras que las efectuadas del día 16 en adelante entran en vigor el día 15 del mes posterior. Una vez activado, el registro tiene una duración de dos años.

El problema aparece cuando las llamadas continúan después de que la inscripción ya está vigente. En ese escenario existen dos posibilidades: que la institución no haya depurado correctamente sus bases de datos o que el contacto provenga de alguien que obtuvo información personal y pretende hacerse pasar por una entidad financiera.

Especialistas en protección de usuarios y seguridad de datos advierten que este segundo escenario debe tomarse con especial precaución. Una llamada en la que supuestamente un banco ofrece un crédito, seguro o algún otro producto puede ser utilizada para obtener información sensible, contraseñas, códigos de seguridad o datos financieros.

Por ello, ante una llamada sospechosa no es recomendable proporcionar información personal ni confirmar datos de cuentas o tarjetas. Si existe duda sobre la identidad de quien llama, lo más seguro es terminar la comunicación y contactar directamente a la institución financiera mediante sus canales oficiales.

También existe la posibilidad de que el contacto sea legítimo, pero que el número haya permanecido dentro de una campaña comercial por una falla en los procesos internos de la institución o de su centro de atención. Las empresas deben revisar sus bases para evitar contactar a usuarios que ya solicitaron no recibir publicidad.

Cuando una institución continúa realizando llamadas comerciales pese a que el usuario se encuentra debidamente registrado en el REUS, puede presentar un Aviso de Infracción ante la Condusef para que se revise el caso.

El registro constituye así una herramienta para reducir la publicidad financiera no solicitada, pero también puede servir como una señal de alerta: si las llamadas persisten después de que la restricción está vigente, conviene verificar primero quién está detrás del teléfono antes de proporcionar cualquier información.

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