El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que existe un alto riesgo de nuevos disturbios durante las manifestaciones previstas para el 31 de octubre y cuestionó el papel de las redes sociales en la organización de actos vandálicos registrados días atrás.
Durante una visita a Marsella, acompañado por el alcalde Benoît Payan, el mandatario recorrió instalaciones municipales que sufrieron daños durante los incidentes del 17 de octubre. En ese contexto, reconoció el trabajo de las fuerzas de seguridad y llamó a mantener la atención ante posibles nuevos episodios de violencia.
Macron también pidió a su Gobierno atender las causas sociales de las movilizaciones. Adelantó que el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunciará próximamente medidas para responder a las demandas de estudiantes de secundaria, quienes llevan semanas manifestándose para exigir mejores condiciones educativas.
A estas exigencias se suman las protestas contra el aumento del costo de vida, impulsadas por sindicatos y sectores vinculados al movimiento de los chalecos amarillos. El presidente anticipó reuniones con representantes sindicales y empresariales para buscar respuestas a las inconformidades.
En materia de seguridad, Macron descartó por ahora declarar el estado de emergencia, aunque dejó abierta esa posibilidad si la situación se deteriora. Mientras tanto, las autoridades han restringido recorridos de algunas manifestaciones y establecido toques de queda parciales en determinadas localidades.
El mandatario también señaló que las plataformas digitales pueden contribuir a la polarización y facilitar la coordinación de actos violentos. A su juicio, los daños a edificios públicos, el mobiliario urbano y los comercios representan una amenaza para la convivencia democrática.
Finalmente, defendió la importancia de preservar las instituciones y atender los desacuerdos mediante mecanismos políticos y sociales, en un contexto de tensión previo a las próximas elecciones presidenciales francesas.








