Masivo ataque con drones sacude Moscú y deja daños en infraestructura energética

Por Redacción AAMX
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La capital rusa vivió una de las jornadas más tensas desde el inicio de la guerra en Ucrania tras una ofensiva aérea con drones que provocó incendios, interrupciones en el transporte aéreo y daños en instalaciones estratégicas ubicadas en los alrededores de Moscú.

De acuerdo con autoridades rusas, los sistemas de defensa antiaérea interceptaron cientos de aeronaves no tripuladas durante las últimas horas. Una parte importante de estos dispositivos tenía como objetivo la región metropolitana de Moscú, donde se reportaron múltiples incidentes en zonas industriales vinculadas al almacenamiento y procesamiento de combustibles.

Las explosiones registradas en distintos puntos de la periferia de la ciudad generaron alarma entre los habitantes, quienes difundieron imágenes en redes sociales que mostraban columnas de humo, incendios y la actividad de las defensas aéreas durante la madrugada.

Uno de los puntos afectados fue el complejo industrial de Kapotnia, donde se localizan refinerías y depósitos petroleros considerados estratégicos para el abastecimiento energético de la capital rusa. Según reportes locales, esta es la segunda ocasión en la semana que instalaciones de esa zona resultan alcanzadas durante ataques atribuidos a Ucrania.

Las autoridades informaron que al menos 17 personas resultaron lesionadas en la región de Moscú, entre ellas dos menores de edad. Asimismo, se reportaron víctimas mortales en las regiones de Rostov y Bélgorod, ubicadas en el sur y oeste del país.

La magnitud de la ofensiva obligó al cierre temporal de varios aeropuertos en la parte occidental de Rusia, incluidos los que prestan servicio a la capital. Como consecuencia, cientos de vuelos fueron cancelados o reprogramados, afectando a miles de pasajeros.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que durante las últimas 24 horas fueron interceptados cerca de un millar de drones sobre territorio controlado por Moscú. La dependencia sostiene que desde el inicio del conflicto se han destruido más de 160 mil aparatos no tripulados lanzados por Ucrania.

Desde Kiev, funcionarios ucranianos defendieron la ofensiva como una respuesta a los ataques que Rusia mantiene sobre ciudades e infraestructura de su país. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reiteró su disposición a negociar un alto al fuego, aunque advirtió que continuará la presión militar mientras no exista una solución al conflicto.

Por su parte, asesores del gobierno ucraniano señalaron que las instalaciones petroleras y energéticas se han convertido en objetivos prioritarios debido a su importancia para el sostenimiento de la maquinaria bélica rusa.

Los ataques contra refinerías, depósitos de combustible y centros logísticos han aumentado durante los últimos meses. Diversos reportes señalan que estas acciones han generado problemas de suministro en varias regiones rusas, obligando incluso a implementar restricciones en la venta de gasolina y diésel.

Especialistas destacan que la refinería de Kapotnia desempeña un papel fundamental en el abastecimiento de combustibles para Moscú y su área metropolitana, por lo que cualquier afectación en sus operaciones podría tener repercusiones económicas y logísticas importantes.

Mientras ambos países mantienen el intercambio de ataques de largo alcance, la guerra continúa ampliando su impacto más allá de las zonas de combate, alcanzando infraestructuras críticas y generando nuevas preocupaciones sobre la estabilidad energética y la seguridad de la población civil.

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