El gobierno ruso anunció que se considera libre para desplegar misiles de corto y mediano alcance, una postura que representa una respuesta directa al incremento del apoyo militar occidental a Ucrania y al proceso de rearme de varios países europeos.
“Rusia ya no se considera limitada por nada y se reserva el derecho a tomar las medidas necesarias”, declaró Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, durante su habitual conferencia telefónica con la prensa. La declaración llega tras la decisión del gobierno ruso de abandonar oficialmente la moratoria autoimpuesta sobre el despliegue de misiles de entre 500 y 5,500 kilómetros, contemplados en el extinto tratado INF, del que Estados Unidos se retiró en 2019.
La semana pasada, el presidente Vladímir Putin confirmó el inicio de la producción en serie de misiles balísticos hipersónicos de medio alcance, conocidos como Oréshnik. Estos misiles tienen capacidad para alcanzar instalaciones clave de la OTAN en menos de 17 minutos y se espera que sean desplegados en Bielorrusia.
En paralelo, la OTAN informó que Dinamarca, Noruega y Suecia aportarán 500 millones de euros para un nuevo paquete de ayuda militar estadounidense destinado a Ucrania. La iniciativa forma parte de una nueva estrategia coordinada por la alianza para reforzar la capacidad defensiva ucraniana.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, agradeció el apoyo de estos países escandinavos y subrayó que este esfuerzo permitirá enviar equipos esenciales que fortalecerán la resistencia de Ucrania en el frente y contribuirán a la búsqueda de una paz duradera.



